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La Sevilla que ganó San Fernando

Es lo más parecido a un álbum de fotos, sólo que del siglo XIII. La Agencia Andaluza del Agua ha editado el libro-CD Sevilla almohade. 1248, que repasa a base de ilustraciones con valor casi científico un momento crucial en la relación de la ciudad con el río: el fin del dominio islámico.

el 15 sep 2009 / 18:45 h.

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Es lo más parecido a un álbum de fotos, sólo que del siglo XIII. La Agencia Andaluza del Agua ha editado el libro-CD Sevilla almohade. 1248, que repasa a base de ilustraciones con valor casi científico un momento crucial en la relación de la ciudad con el río: el fin del dominio islámico.

Como no había cámaras de ningún tipo por medio, hasta ahora nos hemos venido conformando con las recreaciones más o menos idealizadas que algunos ilustradores o pintores han realizado acerca de lo que fue la Sevilla islámica, y más concretamente la almohade, periodo clave que abarca desde mediado el siglo XII hasta mediado el XIII, lapso en el que, en buena medida, se sentaron las bases urbanísticas y tipológicas de la Sevilla que hoy conocemos.

Nadie se había ocupado, salvo algún intento esporádico con mayor o menor fortuna, de retratar con afán detallista y a la vez casi científico cómo fue aquella Isbiliya (los expertos prefieren Ixbilia) que pintaba tanto en el Islam (fue la capital administrativa de al-Andalus), tan bien acorazada con murallas y barbacanas (lo que prolongó su caída en manos cristianas), tan populosa que necesitó de una gran mezquita (germen de la Catedral) y tan volcada sobre su principal arteria comunicativa (el río) que construyó a sus faldas unas atarazanas monumentales.

Pues bien, todo eso y más es lo que ha quedado retratado en la primera de una serie de publicaciones editadas por la Agencia Andaluza del Agua, organismo dependiente de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía. Bajo el sello Ríos de Agua, la obra parte de la necesidad de transmitir de una manera asequible y atractiva para el público en general el decisivo papel desempeñado por el agua a lo largo de la historia en la configuración, sostenimiento y evolución del medio natural, el territorio, los paisajes...

Y la mejor forma de hacerlo digerible era combinando un formato libro con otro interactivo, y primando la ilustración sobre el texto. Artículos hay, y los firman reputados conocedores de la materia, pero están tan justos de espacio que van a lo esencial y no asustan. Son, podríamos decir, el complemento perfecto de una obra que encuentra su verdadero atractivo en las ilustraciones, que entra por los ojos y se degustan con avidez (aunque, por ponerle un pero, podrían haberse ejecutado en color).

Que usted, lector, que siempre ha oído que de Sevilla a Triana había un puente de barcas y no se lo acaba de imaginar, pues en estas páginas tiene su recreación; que siente curiosidad por ver el aspecto primigenio que presentaban la Torre del Oro, las murallas de la ciudad, el curso del Tagarete (hoy encapsulado), el después llamado Castillo de San Jorge, pues abra el libro y los verá en pleno apogeo; que le interesa saber cómo afectaban las inundaciones a la Sevilla del momento, le basta con activar el CD y se llevará las manos a la cabeza al contemplar la virulencia de un río salvaje y propenso a la inundación pese a tanta muralla. Y así sucesivamente.

Es por todo que el proyecto habría naufragado de no contar con un ilustrador con empeño de historiador y arqueólogo más un toque de prurito científico. El protagonista es Pacho Garmendia, que se ha rodeado de arqueólogos e historiadores y devorado documentos e informes para plantear cada retazo de la Sevilla almohade. Garmendia no se ha inventado un hamman (baño árabe) donde no lo había; y cuando dibuja el Palacio de la Buhaira o las puertas de Ixbilia lo hace un función de la información aportada por las excavaciones. De hecho, es tal la actualidad con la que ha trabajado que en la misma Avenida de la Constitución sitúa uno de los enterramientos islámicos que hubo en Ixbilia, los mismos que aparecieron durante las obras del tranvía. Con todos estos mimbres, el resultado es lo más parecido al álbum de la Sevilla de mediados del XIII.

3.000 ejemplares. Si a estas alturas de artículo le ha picado la curiosidad y quiere saber cómo hacerse con este libro-CD, ha de saber que la Agencia Andaluza del Agua ha editado 3.000 ejemplares, la mayoría de los cuales se enviarán a los centros educativos sevillanos, dado el acento didáctico de la obra.

Sevilla almohade. 1248 es el primer título de una serie que promete, si no se frustra el empeño, hacer lo propio con otros cinco momentos clave en la relación de la ciudad con el río, caso de la Sevilla tartésica o la que fue puerto y puerta de Indias. Para esto habrá que esperar por aquello de la territorialidad: el volumen de Cádiz será el segundo que se dé a la imprenta, y hasta 2011 le seguirán los de Granada, Huelva y Córdoba.

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