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La SGAE tantea sin suerte a las grandes promotoras de musicales

El teatro de Fibes es la mayor competencia que encuentran para explotar el recinto

el 01 jun 2013 / 21:37 h.

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A pesar de los intentos de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) por rentabilizar y explotar comercialmente el auditorio que posee en la isla de la Cartuja, no se lo están poniendo nada fácil. A la complicada situación económica que vive la industria cultural en general, se suma como principal escollo la enorme competencia que está ejerciendo el Palacio de Exposiciones y Congresos (Fibes), cuyo nuevo gran teatro, ya en activo, acapara a las grandes promotoras de montajes nacionales. La SGAE ha contactando con distintos empresarios del sector del ocio y los espectáculos de Madrid, así como agencias de organización de eventos para ofrecerles la explotación del edificio con cualquiera de las fórmulas posibles. Sin embargo, no termina de cerrar ninguna vía de negocio. La directora general de Stage Entertainment España, Julia Gómez Cora, estuvo recientemente en Sevilla para presentar el musical Los Miserables, que se representará en Fibes el próximo mes de noviembre. La directiva de la compañía admitió a este periódico que desde la SGAE habían contactado con ellos para ofrecerles la posibilidad de traer sus producciones al auditorio Arteria Al-Andalus de la Cartuja e incluso a explorar otras vías de explotación del recinto. Sin embargo, Stage ya ha establecido como su escenario habitual en la capital hispalense el Palacio de Exposiciones y Congresos, donde el Ayuntamiento está poniendo todo tipo de facilidades a fin de convertirlo en un espacio para espectáculos de gran formato y atractivo. La directiva explicó que su compañía –responsable de títulos como La Bella y la Bestia o El Rey León– ha suscrito una suerte de compromiso de permanencia no escrito con Fibes y que sus musicales recalarán sólo allí en las giras, descartando hacer uso del edificio de la Cartuja. Pero la SGAE está tocando a otras firmas. El Grupo Drive es otra gran productora, responsable de musicales como Hoy no me puedo levantar, 40 Principales o Sonrisas y Lágrimas, con la que además la SGAE ya mantiene relaciones, puesto que colaboran en la gestión de espacios escénicos. Este periódico se puso en contacto con esta promotora para conocer si los contactos establecidos para traer producciones al Al-Andalus darán algún fruto, y aunque la empresa reconoce que “es cierto que nuestra relación profesional con la red Arteria es muy fluida y satisfactoria”, prefieren no hacer declaraciones sobre este recinto de la SGAE. De otro lado, fuentes del sector reconocen que la sociedad de autores está hablando “con todo el mundo” para buscar una salida al Al-Andalus, que está ya prácticamente terminado. Ha pasado ya más de un año desde que la SGAE anunció que quería deshacerse del colosal auditorio que levantó en la Cartuja el anterior equipo directivo, capitaneado por Teddy Bautista, quien dejó el cargo tras el escándalo de la Operación Saga que investiga las operaciones realizadas para crear la red Arteria de espacios escénicos en las principales ciudades, entre ellas Sevilla, con una inversión de más de 400 millones. A pesar de que se habían recibido varias ofertas de multinacionales dedicadas al entretenimiento, interesadas en la compra o explotación total y parcial del edificio, lo cierto es que aún no han fructificado estas negociaciones. La razón principal, según algunos miembros de la junta directiva de la SGAE, es el empeoramiento de la crisis. La caída de las ventas inmobiliarias y de los precios hacen inviable la adjudicación del auditorio o de parte del complejo en unas condiciones que no supongan un perjuicio financiero para la SGAE y la Fundación Autor. El edificio, que se inició en 2007 y debió concluirse en 2011, costó más de 70 millones de euros –sin contar con el equipamiento tecnológico–, cuando se presupuestó en 30 millones. Este desfase impide que se pueda aceptar cualquier oferta. Se levanta en una parcela de 31.000 metros cuadrados y dispone de un teatro con 2.000 localidades ampliable a 3.500. La obra civil está practicamente lista a falta de las últimas licencias y la SGAE está decidida a mantener su uso cultural.

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