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La sinfonía de los brillantes

Mel dispuso el 4-3-2-1 con el que había ensayado. El cerebro de Salva Sevilla y la magia del tridente fueron suficientes para doblegar a un Tenerife deprimido.

el 18 dic 2010 / 21:18 h.

El técnico del Real Betis, Pepe Mel, no ocultó sus planes durante la semana y sobre el verde del Heliodoro dispuso el 4-3-2-1 con el que había ensayado. El cerebro de Salva Sevilla y la magia del tridente fueron suficientes argumentos para aplastar a un Tenerife pacato, inerme y bisoño que apenas opuso resistencia.  

La ansiedad y desesperación de Mandiá por edificar un dique con el que evitar la tormenta de calidad rival originó un extraño dibujo y que David Prieto y Melli, desnudados de principio a fin, figuraran en el centro de la zaga.

El Betis, con Dorado de falso libre en las esporádicas y lentas transiciones del Tenerife, asumió la posesión en régimen de monopolio y descuartizó a su presa a dentelladas.

Emana desgarró el músculo insular y Rubén Castro clavó los colmillos sobre la yugular de un oponente incapaz de presionar la zona de iniciación heliopolitana y buscar las contras con precisión y rapidez.

El conjunto de Mel exhibió gol y determinación, cualidades que sólo habitan en los cuerpos de los elegidos.

Fue en la segunda mitad cuando, con 0-3 en el electrónico y los locales capitidisminuidos, el preparador verdiblanco apostó por un 4-5-1, con Rodri de falso mediapunta y Emana de improvisado '9'. La retaguardia evitó el gol del honor y Gordillo sonrió... hasta la Copa.

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