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La superviviente del naufragio

El PSOE vence en la provincia pero a costa de dilapidar su colchón con el PP, que gana votos en 88 pueblos.

el 23 may 2011 / 20:59 h.

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La nave socialista en la provincia de Sevilla sobrevive al naufragio generado por el tsunami que desde el domingo tiñe de azul casi todo el mapa político español. Casi nada pudo salvar el PSOE salvo Sevilla, aunque fuera a costa de dilapidar su colchón histórico frente al PP, lo que le costó un buen puñado de feudos tradicionales de izquierdas. Aunque la sangría en la capital ha sido demoledora, el PSOE se agarra a que el desgaste principal fue allí y no tanto en la provincia, que ha sido, a su juicio, la vencedora de unos comicios aciagos para esta fuerza. Para ello, se escudan en lo evidente: siguen siendo, como en los últimos 28 años, la primera fuerza en número de apoyos.


La afirmación no admite duda: cuenta con 39 mayorías absolutas que, aunque sean 20 menos que las que el PSOE ostentaba en 2007, sí son bastantes más que las de sus oponentes, incluido el PP, cuyo salto se percibe en votos, pero no en gobiernos en solitario, que se limitan a siete, con la capital entre ellas. Hasta IU, con nueve, sigue por encima en esa representación.

Pero, más allá de persistir con la hegemonía, el 22-M marca un escenario inusual en la provincia, donde los socialistas ya no andan cómodos despojados de ese muro que creían infranqueable. Sólo hay que ver el resultado en feudos históricos como Estepa, Los Palacios y Villafranca, Mairena del Aljarafe, con décadas de alcaldes del PSOE, para detectar que cualquier rincón es susceptible de un cambio.

Las advertencias no llegan sólo de puntos concretos donde se ha vivido en primera persona el desastre, sino que es una tendencia de toda la provincia. El PSOE ha caído en votos en 68 municipios, en algunos casos de manera sangrante como Carrión de los Céspedes, Carmona o Tocina, donde perdió de un plumazo a la mitad de sus simpatizantes. Por contra, el PP ha crecido en 88 municipios, aunque no debe pasar por alto de que tienen más margen de mejora que los socialistas, que alcanzaron su techo provincial hace cuatro años. Ese éxito era difícil de repetir y más aún en un contexto de crisis, donde el voto de castigo ha podido más que el conocimiento de los candidatos.

La caída de votos, por tanto, no es derecho exclusivo del vuelco liderado por Zoido. Si se excluye a la capital, el PSOE ve recortada su distancia con el PP casi a la mitad, ya que obtuvo 252.432 votos -un 6,4% menos que en 2007- frente a las 167.096 papeletas emitidas a favor de su rival, que incrementa su peso político en la provincia en un 57,2%, algo impensable incluso para los populares, que no sospechaban tan buenos resultados, sobre todo en los núcleos urbanos, donde ganaron la partida. Prueba de ello es cómo ha quedado el Partido Judicial de Sevilla, que es el que más asociado al área metropolitana: el PP le gana por primera vez la partida al PSOE en 40.000 votos, aunque no así en concejales, ya que la capital, aquí sí tiene gran parte de influencia.

Pese a todo, aún hay margen para aguantar el envite: el que se percibe en los resultados de la Diputación de Sevilla, donde los socialistas han conservado una mayoría absoluta por un diputado y gracias a que arañaron al menos un representante en todos los partidos judiciales. Pero incluso en esta institución, tan arraigada a la izquierda desde 1983, hay huellas del desgaste. El PSOE consiguió 16 diputados, justo en la frontera y la cifra más baja desde 1995, en plena efervescencia previa a la victoria en las elecciones generales de José María Aznar. Ese año, por cierto, tuvo lugar el último salto de los populares en la provincia, ya que pasaron de cuatro a seis diputados, un techo que conservaron 12 años hasta este domingo, cuando se apoderó de los diez. La razón de esta subida es que el PP está ganando crédito en otros rincones más allá del partido de Sevilla. De hecho, le arrebató parte de poder al PSOE en los partidos judiciales de Utrera y Carmona, algo que nunca antes se había producido y de lo que se vanagloriaban los socialistas, sabedores de su garantía histórica de éxito en toda la provincia.

Pero no se libraron del voto de castigo, ni siquiera por la participación, que si estuvo a la altura de las circunstancias con sólo el 33,7% de abstención, el guarismo más bajo en la provincia de los últimos 16 años. Pero, más que beneficiar al PSOE, atrajo a las urnas al electorado descontento, tanto del PP como de IU, que, salvo en la capital, remonta el vuelo con casi 10.000 nuevos simpatizantes, que le hacen obtener más concejales y, por tanto, dadas las escasas mayorías absolutas existentes -de 78 a 58-, le abre las posibilidades de pactar y llegar a determinadas cotas de poder. "Se ha aguantado el vendaval del PP", señaló ayer a Europa Press el coordinador provincial del IU, Manuel Gutiérrez Arregui, que recordó que han colado a un representante más en Diputación, en detrimento del PA, que se ha quedado con un sólo diputado.

A pesar de ese revés -su aspiración era los tres o incluso arañar el cuarto-, tampoco están del todo descontentos en el PA, que han centrado sus críticas en el malestar por un sistema electoral que le han dejado hasta en dos ocasiones fuera del Ayuntamiento de Sevilla. Pero en la provincia se dan por satisfechos: aumentan en ediles -no en votos-y concentran sus fuerzas en la Sierra Norte, con la incorporación de Las Navas de la Concepción y posiblemente Constantina a los ya feudos andalucistas de El Pedroso y Alanís. También empiezan a calar en la Sierra Sur, bastión de la izquierda, con su victoria en Estepa y "la gran sorpresa" de Pruna, como apuntaron sus dirigentes, que añadieron a esa victoria imprevista la de su formación en Tocina.

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