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La suspensión del acto local de la Hispanidad

La suspensión por motivos de seguridad de la misa que organiza todos los 12 de octubre el Ayuntamiento de Sevilla en la Catedral en conmemoración del Día de la Hispanidad contiene algunas lagunas que merecen una aclaración desde la Plaza Nueva.

el 15 sep 2009 / 16:40 h.

La suspensión por motivos de seguridad de la misa que organiza todos los 12 de octubre el Ayuntamiento de Sevilla en la Catedral en conmemoración del Día de la Hispanidad contiene algunas lagunas que merecen una aclaración desde la Plaza Nueva. El gobierno municipal desconvocó el acto el viernes por recomendación de la Policía Local, que habría alegado problemas de seguridad ligados a la convocatoria de actos de grupos extremistas susceptibles de derivar en actuaciones violentas. El Ayuntamiento dice haberse guiado por responsabilidad y sentido común, pero debería explicarlo mejor para evitar dudas sobre las razones que han desembocado en esta decisión. Sorprende que ni al Ministerio del Interior ni a la Delegación del Gobierno en Andalucía, competentes en la materia, les constara la existencia de un peligro mayor de desórdenes públicos que en el resto del país, donde sí se celebró la festividad sin mayores problemas. Y tampoco parece lógico que estas convocatorias de extremistas debieran ocasionar la suspensión de un acto religioso que viene celebrándose en Sevilla desde la década de los sesenta. Si fuera así, habría que suspender cientos de acontecimientos sociales, culturales o deportivos susceptibles de ser reventados por grupos de ultras, con lo que se les daría munición a estos grupúsculos para seguir sembrando sus semillas de intolerancia y odio en la sociedad, pues entenderían que tienen el poder de torcer la voluntad de las autoridades. Salvo algún que otro incidente aislado de una entidad relativa, Sevilla no es una ciudad donde se registren altercados protagonizados por ultras, pero si existe el problema de que se registre algún episodio violento, la solución no pasa por suspender el acto que organizan los representantes democráticos de los sevillanos sino por reprimir cualquier atisbo de actitud violenta de estos grupúsculos de extremistas. Lo contrario no es un signo de prudencia o responsabilidad, sino de simple debilidad.

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