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Economía

La tasa de ahorro alcanza su mayor nivel de la última década en Andalucía

El Producto Interior Bruto regional crece con una menor dependencia del crédito bancario, según el informe anual que elabora la Consejería de Economía. Cada andaluz ahorró el año pasado 600 euros más que en 2012 mientras que redujo en 400 euros el saldo que aún debía a las entidades financieras.

el 22 jul 2014 / 11:00 h.

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La economía regional está reduciendo su excesiva dependencia bancaria de manera que su crecimiento actual se sustenta con menores necesidades crediticias y, por tanto, con mayor solidez. Al tiempo, las familias andaluzas, por aquello del cuento de la cigarra y la hormiga, revelan el índice de ahorro más elevado de la última década. Y son las quizás únicas consecuencias positivas del tan denunciado cierre del grifo financiero: menos apalancamiento (o endeudamiento) del PIB, de las empresas y de los hogares. Clientes esperando su turno en una sucursal bancaria del centro de la capital sevillana. / J.M.PAISANO Clientes esperando su turno en una sucursal bancaria del centro de la capital sevillana. / J.M.PAISANO La Consejería que dirige José Sánchez Maldonado acaba de confeccionar su tradicional Informe Económico de Andalucía, donde recoge cada año el comportamiento de la comunidad. Para 2013, destacan las conclusiones del apartado Sistema Bancario, que también reseña los efectos de la reestructuración de las entidades financieras sobre la red comercial (oficinas). «Se está constatando que el crecimiento de la economía se está sustentando en menores requerimientos de financiación crediticia», dice el documento, que aporta la siguiente comparación: en el último trimestre de 2013 el Producto Interior Bruto regional aumentó una décima en un contexto de reducción del crédito privado (a familias y empresas) del 13,9 por ciento, mientras que para el periodo 2000-2008 un incremento de una décima «requería otro del crédito cinco veces superior». ¿La clave de esta última correlación? «El boom inmobiliario y la burbuja de los precios de la vivienda». A cierre de 2013, el crédito global en Andalucía ascendía a 180.676 millones de euros, equivalentes al 127,4 por ciento del PIB regional –para que se entienda: superaba en un 27,4 por ciento a todo el valor de la producción anual de bienes y servicios arrojada en la comunidad–, tras apuntarse un recorte del 10,7 por ciento respecto a 2012. De tal cantidad, 170.769 millones correspondían al crédito privado (-10,6 por ciento) y 9.907 millones, al público (-12,9 por ciento). Vayamos a los depósitos: 108.385 millones, equivalentes al 117 por ciento del PIB, con un incremento del 5,5 por ciento. De este importe, los depósitos de las familias y empresas fueron 102.741 millones (alza del 4,5 por ciento) y 5.644 millones, de las instituciones públicas (un 28,6 por ciento más). La equivalencia de créditos y PIB menguó 14,5 puntos en comparación con 2012, frente a los 4,4 puntos que subió la correspondiente a depósitos y PIB. «La caída relativa de los créditos en conjunción con el aumento de los depósitos en Andalucía en 2013 determinó que la tasa de ahorro financiera (cociente entre depósitos y créditos bancarios), que refleja las necesidades de financiación de la economía andaluza con ahorro procedente del exterior, haya aumentado 9,2 puntos, hasta situarse en un 60 por ciento, su nivel más alto desde 2004», señala el informe. Cada andaluz debía a la banca al cierre del año pasado 20.200 euros, 400 menos que en 2012. En cambio, el dinero confiado a las entidades financieras se incrementó en 600 euros, hasta los 12.200. Es decir, por cada euro ahorrado, se debe a las entidades 1,65. Por quinto año consecutivo, la red de oficinas bancarias se redujo en Andalucía debido a los cierres impuestos por el largo proceso de reestructuración del sistema financiero (fusiones, integraciones) y, además, por la huida de entidades foráneas que, en épocas del boom económico, desembarcaron en masa en esta comunidad –todas la consideraban un mercado estratégico–. Al finalizar 2013, eran 5.214 las sucursales, 745 menos (12,5 por ciento) que un año antes. Tras este recorte, la región se convirtió en la segunda menos bancarizada de España con una oficina por cada 1.619 habitantes, sólo superada por Canarias –una por cada 1.976–, siendo la media de 1.398.

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