Local

«La tele compite por la ordinariez»

Cuando llegan las cuatro de la tarde y entra en antena –donde tiene que meterse en el papel e improvisar–, empieza una representación: la función de tarde, como él la llama.

el 20 mar 2010 / 20:42 h.

Jesús Vigorra.

-El Público cumple diez años... ¿Esto es mucho o poco tiempo?

-El programa como tal lleva más. Nació en marzo del 1996 pero en otro formato. Era un espacio cultural de una hora y ocupaba la franja de diez a once de la noche. Con el tiempo, ganamos una hora y emitíamos de ocho a diez, hasta que en 2001 saltamos a la tarde con tres horas en antena. Al principio nos costó, hasta que en el segundo año dimos con la tecla y dotamos al programa de personalidad, precisamente con una de las secciones estrella en la actualidad, en la que intentamos dar solución a las diferentes situaciones que nos plantean los oyentes.


-Pero la sección de quejas no estaba en principio en el guión... ¿Es cierto que fue fruto de su cosecha y la introdujo sin permiso?

-Sí. Yo sé que hay quien se molesta cuando digo esto, pero es la realidad. Nosotros entramos en la tarde y nos encontramos con la verdadera competencia, con nombres como Gemma Nierga o Carlos Herrera. Era salir a competir y el primer año, pese a trabajar más que nunca, no dábamos con la tecla...


-¿Y cómo llegó la inspiración?

-Fue a raíz de una canción de Sabina, El diario no hablaba de mí. Por ahí empecé a darle vueltas y ése fue el discurso que solté: la radio no habla de mi vecino, ni de mi familia... Entonces dije: ‘Vamos a hablar de vosotros, de lo que nos preocupa'. El sistema era lanzar un día una protesta y al siguiente contrastarla con quien señalaban... Y así empezó. La primera queja fue de telefonía y desde entonces los resultados han ido a mejor, ya que además de ayudar hemos conseguido distinguirnos. La gente identifica el programa con la hora de las quejas, que ya son 15.000.

-¿Qué supone a título personal dar soluciones a los oyentes?

-Yo creo en ese periodismo a rajatabla. Aborrezco cada día del tertulianismo que tiene la radio y creo que en el periodismo, en la medida de lo posible, hay que dar un paso más: señalar problemas, asesorar a quien no sabe dónde acudir... La radio es un buen medio para echar una mano ante las dificultades, estando cerca de los oyentes y pasando de la contemplación a la acción, y no quedarse en un simple ‘gracias por llamar, ojalá tenga suerte'. Si en la radio se señala algo que está mal, hay una respuesta inmediata.

-¿Son líderes de audiencia?

-Hemos ido creciendo y somos líderes en Andalucía. Nuestra arma es el número y cuantos más seamos antes se solucionará todo, por la repercusión que tiene el medio. Esto me da mucha fuerza.

-¿Ha evolucionado la radio?

-Ahora mismo parece que es el medio más seguro. Es más barata, se puede escuchar en cualquier sitio... Me asombra mucho en este sentido la radio en internet, sobre todo cuando sé que me han oído en Italia, Colombia, Nueva York...


-¿Qué segmento de oyentes le siguen principalmente?

-La verdad es que siempre me ha preocupado a quién le hablo. Tengo mucha gente en su hora de trabajo y los jóvenes, que suelen escuchar música, se enganchan con la parte más cañera del programa, con quejas sobre vivienda, becas, alquileres... Para llegar a ellos hay que hablar de lo que les preocupa.

-Y la tele, ¿cómo la ve?

-Veo poca televisión. Tenía fe en que al haber más canales habría más especialización temática, pero resulta que los programas se repiten unos a otros... La tele no compite por ser más elegante y culta, sino por la ordinariez. Los libros ni aparecen y, en el caso del periodismo callejero ahora tan de moda, siempre terminan mostrando lo peor de lo peor: frikies, gente con la cabeza ida... La gente aparece en la pantalla para hacer el ridículo o para sacarse las tripas.


-¿Qué tipo de programa no conduciría nunca?

-Ninguno de los que ridiculizan a los demás, donde la gente sale a ponerse ordinaria, a insultar... En la radio yo eso no lo consiento porque los medios están también para, sino educar, sí cultivar y enseñar maneras. En el siglo XIX, el teatro enseñaba los modos de comportamiento, y eso lo decía Voltaire.

-Ésa es otra de sus pasiones...

-Sí, pero estoy muy apartado. Como espectador y actor -hace tiempo- es lo que más huella me deja. Aunque estudié Arte Dramático en Córdoba, no tuve valor para lanzarme a ese mundo.


-Pero como director ha hecho sus pinitos...

-En mi pueblo, Villanueva (Córdoba), organicé un grupo de teatro de aficionado con los vecinos. Hicimos gira por España y la experiencia fue muy gratificante.

-¿Qué le da más satisfacción: resolverle un problema a un oyente o conseguir que un espectador se aficione a la lectura?

-[Risas]. Es difícil. Si se trata de un caso de desesperación y conseguimos arreglarlo, sentimos que le hacemos un gran favor al afectado... Pero que un espectador vaya, compre un libro y lo lea, eso también es importante, sobre todo si tenemos en cuenta que en la región andaluza el 50% de la población no lee nada.

Jesús Vigorra. Este amante de la cultura nacido para la radio –asegura que es su medio– dice estar en su mejor momento profesional: El Público “mantiene una conexión especial con los oyentes” de Canal Sur Radio, y su espacio de libros en televisión, El Público lee, es “un lujo”, ya en su novena temporada y con 300 emisiones. Vigorra lee ahora Egos revueltos de Juan Cruz y El asedio de Pérez-Reverte. Su reto es llevar la poesía a la pantalla.

  • 1