Televisión

La tele perjudica seriamente la salud

Un estudio dice que pasar 4 horas ante la pantalla dispara el riesgo cardiovascular.

el 21 ene 2010 / 21:22 h.

Gente viendo la televisión.

Decía Rousseau que el hombre nace bueno y la sociedad lo pervierte. Otros planteamientos defienden lo contrario: es la mano del hombre lo que altera el entorno. Sean más o menos acertadas estas reflexiones, lo que parece estar claro es que el ser humano posee la libertad de elegir lo que quiere hacer y, en este espacio de decisión, cae a menudo en los excesos con tal de satisfacer sus gustos y caprichos, y una de las cosas de las que acostumbra a abusar es precisamente la televisión.

Otro tópico es que la avaricia rompe el saco, aunque esto es lo menos malo que puede pasar teniendo en cuenta que el hecho de estar más de cuatro horas diarias ante la pequeña pantalla puede acabar en tragedia: padecer una enfermedad cardiovascular o, en el peor de los finales, incluso la muerte.

Al menos ésta es la principal conclusión que arroja el último estudio de un grupo de investigadores encabezado por David Dunstan y del que se han hecho eco recientemente los medios australianos.

Según estos científicos, que relacionan la vida sedentaria con la mortalidad total -por cualquier causa- en general, y con el fallecimiento por causas cardiovasculares en particular, las probabilidades de sufrir miocardias o accidentes cerebrales -entre otros- son un 80% superior en quienes pasan más de 240 minutos al día viendo televisión, mientras que las de morir ascienden casi un 50%.

En concreto, cada hora delante de un televisor va suponiendo un aumento progresivo del 14% y hasta el 18% en los riesgos de muerte y patologías cardiovasculares -respectivamente-, de acuerdo a la investigación publicada en Circulation: Journal of the American Heart Association y para la que se ha analizado durante seis años la rutina de unas 9.000 personas.

Aunque intuidos y esperados prácticamente a nivel mundial, estos datos ganan consistencia en España -por la parte que corresponde- a medida que van siendo refutados y respaldados por profesionales como el jefe de Cardiología del Virgen Macarena, José María Cruz, quien confirma que el problema no está en el aparato en sí sino en el hecho de estar "sentados y pasivos", algo que es igualmente extensible al ordenador y que no se soluciona con "ir luego al gimnasio y machacarse una hora corriendo".

En este sentido, Cruz explica que "el ejercicio físico a pequeña escala -ir de una habitación a otra, levantarse o subir escaleras- es también muy importante", de modo que "no vale estar todo el día viendo la tele" y creer después que lo "podemos compensar haciendo deporte de forma vigorosa". El daño viene del tiempo prolongado ante la pantalla y prueba de ello es que, de las personas analizadas, 87 murieron por problemas cardiovasculares, pese a que realizaban entre media y una hora de ejercicios diarios.

El estudio recoge asimismo que tampoco existe una relación directa del riesgo cardiovascular potenciado por el sedentarismo con la obesidad. El peligro se mantiene incluso después de tener en cuenta factores como el colesterol, el tabaco o la tensión y, para alguien de un peso saludable, pasar mucho tiempo sentado es del mismo modo perjudicial en tanto que sus músculos no se mueven y no se procesan de forma adecuada los azúcares y grasas.

A esto se une que permanecer ante el televisor suele venir acompañado de una ingestión de comida y refrescos que, si bien no son malos en sí, generan más calorías de las necesarias. De cualquier modo, rectificar es de sabios y el ingenio es una virtud, por lo que un buen truco bien podría ser disfrutar viendo la tele pero sobre una bicicleta estática, por ejemplo.

"Los niños sedentarios lo son también de adultos". La televisión se ha convertido en un canguro muy cómodo para los padres y este hábito tiene consecuencias directas en los espectadores, quienes “de pequeños son una presa fácil para la obesidad infantil y de adultos siguen mostrándose sedentarios si lo han sido antes de niños”. Y es que, a juicio del cardiólogo del Virgen Macarena José María Cruz, los “hábitos de la infancia perduran siempre”.

En esto tiene mucho que ver el actual modelo de vida sedentaria –de la cama al sillón del automóvil, de aquí a la silla de la oficina, y de ahí al sofá–, que hace que el hombre no tenga que utilizar su cuerpo como en otras épocas y gaste menos energía.

Por países, España y la zona mediterránea ocupan una posición intermedia en cuanto a incidencias relacionadas con episodios cardiovasculares, mientras que el ranking está encabezado por la Europa del Norte, según apunta Cruz. Por regiones, Canarias, Levante y Andalucía –ésta se equipara a los niveles de Inglaterra y EEUU en horas viendo televisión, dice el experto– cuentan con los porcentajes más elevados, debido en buena parte a factores de riesgo ya conocidos como tabaquismo, hipertensión arterial y obesidad, “abundantes entre la población de estos lugares”.

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