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'La televisión impide que discutamos sobre arte'

"Hablar y discutir de pintura era algo habitual en la España de los Austrias", algo que no sucede en la actualidad porque "tenemos otras distracciones, como la televisión, el cine, internet o el fútbol". El catedrático de la Complutense de Madrid José Miguel Morán Turina lamentó esta situación en su ponencia en el Palacio de los Briones.

el 15 sep 2009 / 09:03 h.

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"Hablar y discutir de pintura era algo habitual en la España de los Austrias", algo que no sucede en la actualidad porque "tenemos otras distracciones, como la televisión, el cine, internet o el fútbol". El catedrático de la Complutense de Madrid José Miguel Morán Turina lamentó esta situación en su ponencia en el Palacio de los Briones.

En el marco del ciclo El teatro y las artes en el Siglo de Oro español, Morán abordó una crítica al "segundo plano" al que ha sido relegada la pintura y a la importancia que ésta tuvo en épocas pasadas, en especial en el siglo XVII.

Y no sólo esto. El catedrático afirmó además que "los predicadores, con frecuencia, apoyaban sus sermones en cuadros y esculturas que podían verse en el interior de las iglesias o utilizaban aquéllas experiencias como metáforas para tratar de explicar a los feligreses arduos problemas teológicos". En alusión a esto, destacó la importancia de las obras pictóricas para "llevar el conocimiento a las clases más humildes".

Y es que la comedia y la pintura formaban parte de la vida cotidiana y de la experiencia diaria de los españoles del siglo XVII a unos niveles que difícilmente podemos imaginar hoy, cuando tanto el disfrute del teatro como el de la pintura se han convertido en experiencias minoritarias.

Hasta tal punto la pintura estaba imbricada en la España de Calderón de la Barca, que en el siglo XVII se impuso la costumbre de enseñar y alabar las pinturas que decoraban el interior de las viviendas. Y es que, "por pobre que fuera, no había hogar en aquellos tiempos que no estuviera adornado con bellas pinturas", indicó Morán.

"En una sociedad en la que cada uno vale por lo que tiene, la casa es el reflejo de esa posición económica", puntualizó José Miguel Morán. De esta manera, explicó que "el adorno de la casa era un espejo muy fiel, donde difícilmente cabía engaño, por más que no faltaran quienes, a base de pinturas y muebles, quisieran aparentar una riqueza o una respetabilidad que no tenían", prosiguió el catedrático.

Para finalizar su ponencia, invitó a los asistentes a "admirar las obras de arte y el gran patrimonio pictórico y cultural de nuestro país", concluyó.

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