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La tensión crece en el PSOE pese a las llamadas a la unidad

De momento siguen sin surgir voces claras pidiendo dimisiones en la Ejecutiva Provincial que ha desautorizado los movimientos contra los secretarios generales de Macarena y San Jerónimo

el 04 jun 2011 / 21:22 h.

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Tensión. Cuentan que José Antonio Viera llegó a su cita el jueves por la tarde con los alcaldes de la Sierra Sur como quien arriba a un oasis en medio de un árido desierto. Venía de una difícil reunión con las once agrupaciones de la capital y con el grupo municipal. Tensa, como no podía ser de otro modo, tras los peores resultados que ha obtenido el PSOE en Sevilla, y esencial porque abrió realmente un debate interno en el que se mezclan reproches y autocríticas con la mirada puesta en marzo de 2012, en el congreso de la próxima primavera y en los próximos cuatro años de oposición en el Consistorio. Los dirigentes socialistas se debaten ahora entre los impulsos de pedir responsabilidades de forma inmediata y los intentos de no acabar tensando demasiado la cuerda interna no sea que se parta antes de las próximas autonómicas y que derive en un insostenible escenario interno como el que mantiene aún a Teófila Martínez con mayoría absoluta en Cádiz. En este escenario, la dirección, a través de un escrito personal de Viera a los militantes, y el futuro portavoz de la oposición, Juan Espadas, hacen llamamientos a la tranquilidad y la unidad. Difíciles conceptos en medio de un partido cuya transición en Andalucía no ha funcionado y que ha sufrido más que una derrota una debacle.  

La reunión. La tensa cita del jueves fue el prólogo de un proceso que debe culminar a mediados de mes con el comité provincial, y que tiene un capítulo asignado a cada agrupación socialista de la ciudad. Se pusieron casi todas las cartas sobre la mesa. Se trataba de buscar responsabilidades. En algunos casos como Bellavista se defendieron los resultados de su barrio, donde ganó el PSOE –no en el distrito–; algunos responsables municipales asumieron el factor de desgaste del Consistorio,  y otros, como Ramón Díaz, de Este, llegaron a plantear que ante la derrota en su distrito su cargo quedaba a disposición del partido –un simple intento de asumir parte de la culpa sin llegar a una dimisión que se dio también en la asamblea de Cerro-Amate con el secretario de Acción Electoral–. Pero hubo, sobre todo, reproches. De unas agrupaciones a otras, contra la estrategia del candidato o contra la Ejecutiva. Y lo que muchos califican como un exceso: las palabras de Bernardo Bueno. Aludió a “enchufes” de Lipasam, a fallos de gestión, a que el gobierno no salía a los barrios e incluso lanzó un reto: “¿Habéis explicado las setas en algún barrio?”. Hubo respuesta desde un dirigente del gobierno “Yo sí, ¿y tú?”. Viera tuvo que llamar al orden.

Dimisiones. El PSOE empieza también a hablar de qué hacer a partir de ahora. De momento, nadie lanza oficialmente la propuesta de un congreso extraordinario. Pocos quieren, de hecho, oír hablar de dimisiones. Y la dirección provincial menos aún. De ahí una cierta censura interna generalizada a los movimientos de San Jerónimo (con siete dimisiones) y Macarena (con catorce) protagonizados por dirigentes de segundo nivel de las ejecutivas. Tras ellos hay una maniobra,orquestada o no, para debilitar a las direcciones. “Almería a pequeña escala”, resumía un dirigente esta semana. Evaristo Troya y Manuel Llorente explicaron la situación al partido, y pidieron apoyo, una condena  o incluso aval para iniciar actuaciones en caso de que fuera necesario. Lo tuvieron del propio Viera, que se desmarcó. Al igual que otros dirigentes afines a la Ejecutiva lo han hecho a título personal. Las miradas, sobre todo ante lo ocurrido en Macarena, se dirigen más al PSOE-A.  En las asambleas, mientras tanto, se empiezan a oír voces de todo tipo: en la primera, Cerro-Amate, dura y tensa, muchas apuntaron a la dirección provincial, a la regional y al candidato y se exigieron responsabilidades. Allí también ha habido salidas de la ejecutiva aunque casos aislados y por motivos aparentemente personales.  “No es hora de dimisiones”, apuntan numerosos dirigentes. No, de momento.

El grupo. Espadas, quien lanzaba el viernes un paradigmático “resistiré” a través de su perfil de facebook, quiere organizar su grupo como lo hizo con su candidatura. Su mensaje de renovación suena bien. Pero viene ya condicionado: también él hizo a su modo la lista electoral su estrategia que acabó en el 22-M. Los socialistas temen además el modelo que quiera seguir el PP en Plaza Nueva. Hay quien ya está preparado hasta para 0,5 asesores por concejal, lo que reduciría a un mínimo histórico el grupo con sólo seis de personal. Y hay quien se hace el cuerpo para compartir el palomar con IU, una planteamiento que el PSOE quiere frenar a toda costa. De momento, Espadas dará un paso mañana: visitará el Consistorio, su grupo. Y aunque sea extraño: será la primera vez.  fjalonso@correoandalucia.es

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