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La terapia para una vida digna

Las 16 unidades de cuidados paliativos atienden cada año a 11.500 enfermos en Andalucía y la Ley de Muerte Digna prevé llevar estos tratamientos a cerca de 40.000 personas.

el 10 oct 2009 / 18:25 h.

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Un paciente ingresado en la planta de Oncología del Hospital Virgen Macarena.
Voy a visitar a Antonio en su domicilio... Rosario se ha levantado hoy más animada... Juan lleva varios días con mucho sufrimiento... Elena está psicológicamente derrumbada, hay que hacerle una transfusión... A José voy a subirle la medicación... Es el resumen del día (con nombres falsos) en la reunión de primera hora de la mañana de la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Macarena de Sevilla , la última inaugurada en Andalucía en marzo. "Los cuidados paliativos no son un tratamiento para dar muerte digna sino para ofrecer una vida digna a personas que padecen una enfermedad. Esta es una unidad para la vida", explica el jefe del servicio, José Luis Royo.

La unidad de San Lázaro es una de las 16 existentes en Andalucía. Hay, además, otros 34 equipos de soporte a domicilio y hospitalario. Unos 11.500 andaluces son atendidos cada año con tratamientos paliativos. La nueva Ley de Muerte Digna , debatida esta semana en el Parlamento andaluz, prevé llevar esta atención a entre 30.000 y 40.000 personas.

"Son hospitalizados los que tienen fuertes recaídas, pero para luego volver a casa en las mejores condiciones. Aquí no se viene a morir sino a seguir viviendo", dice Royo. Y los pacientes ya lo saben. "Muchos incluso nos piden venir aquí cuando se encuentran peor porque saben que en San Lázaro se recuperan", apunta Jaime Boceta, especialista de la unidad.

El hospital de paliativos es todo esperanza. Doctor, ha pasado una noche estupenda, le comenta la familia de un paciente a Boceta, que responde: Verás como en unos días volvéis a casa. Es un enfermo que no dejaba de sufrir hemorragias. Se desplomó psicológicamente y pidió a los médicos que lo dejaran irse a casa para morir. No podía más, pero con los cuidados paliativos se ha recuperado y ahora volverá a casa. Para seguir viviendo.

En San Lázaro está también Rosa a la que, en el momento de la visita acompaña su cuñada Micaela. Se recupera de una recaída y le cuenta a los médicos que han cesado los vómitos y que ha desayunado bien. Se incorpora despacio y con una sonrisa, entre las bromas del doctor Royo.

La unidad tiene fichas de todos los pacientes. "Conocemos a sus familias, a quienes los cuidan, llevamos su enfermedad y su tratamiento junto a sus médicos de cabecera y hasta con su farmacéutico", explica Royo. Los pacientes o sus familiares lo llaman directamente para cualquier consulta. Sin listas de espera. No puede haberlas.

El enfermo tratado por Cuidados Paliativos recibe al mismo tiempo tratamiento hospitalario, es seguido por su médico de cabecera, necesita pruebas y a veces no puede esperar. "La atención es directa, personalizada y humana. Para esto -apunta Boceta- la labor de las comisiones de bioética de los hospitales es elemental: si tenemos alguna duda, se convoca con urgencia y resolvemos la situación con el respaldo de todos, con criterios médicos objetivos y un punto de vista plural".

La nueva ley, asegura Boceta, "no regula nada que no estuviera regulado ya antes, pero reúne en un mismo texto legislativo aspectos que estaban sueltos aquí y allá, y esto es muy positivo y beneficioso para los profesionales, para el paciente y las familias".

Los médicos de paliativos son los que están hasta el final. La mayoría de los pacientes son enfermos de cáncer. El jefe del servicio de Oncología del Macarena, Manuel Codes, trabaja codo con codo y a diario con ellos. Detalla que se procura dar una atención integral al paciente "para que a medida que recibe tratamiento contra el cáncer también tenga otro paliativo".

Pero cuando los primeros tocan techo "hay que ofrecer al paciente la mejor calidad de vida posible -dice Codes- y esto va desde el tratamiento analgésico hasta el nutritivo y el psicológico. No hay que bien morir sino bien vivir". Y a eso es a lo que se dedican los médicos de cuidados paliativos, los ángeles de la guarda del sistema sanitario.

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