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La tierra se abre a la memoria

La Junta comienza a exhumar desde hoy la fosa de Alfacar en la que se cree que descansan Federico García Lorca y cinco fusilados más.

el 27 oct 2009 / 18:33 h.

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Un vecino de Alfacar observa la instalación de la valla que protegerá la exhumación de la fosa.
Hace 73 años, dos meses y nueve días que un grupo de hombres cansados, vilipendiados, ultrajados, fueron conducidos a un barranco entre Víznar y Alfacar (Granada) para ser asesinados. Tras una noche de guardia en Las Colonias, una especie de residencia campestre, los montaron en un furgón y los llevaron al monte. No se sabe si los tirotearon ante esa piedra inmensa que aún guarda impactos de bala. No se sabe si los acribillaron al intentar escapar. Nadie nunca ha contado si tuvieron miedo o si plantaron cara a los verdugos. Se sabe que los mataron y que allí los enterraron. Es lo que narran los que tuvieron que abrir la tierra para darles sepultura. Es lo que corrió de boca en boca por el valle granadino. Al menos seis hombres cayeron esa noche: el poeta Federico García Lorca, el maestro Dióscoro Galindo, los inseparables banderilleros Francisco Galadí y Joaquín Arcollas, el inspector de tributos Fermín Roldán y el restaurador Miguel Cobo. Hoy la fosa en la que maldescansan comenzará a abrirse, será removida para contar lo que lleva décadas callando. Hoy cuatro familias, las cuatro que desean recuperar los cuerpos de los suyos (Galadí, Arcollas, Roldán y Cobo), empiezan a ver cumplido un sueño de largos años.

Los trabajos, impulsados por la Consejería de Justicia tras lustros de pelea familiar, arrancan muy posiblemente esta tarde, después de que ayer finalizase la instalación de la estructura metálica de 10 por 20 metros que cubre cuatro de las seis fosas marcadas por el Instituto de Geofísica de Andalucía (dependiente de la Universidad de Granada). Estos cuatro espacios son los que tienen "mayor interés", pues bajo su suelo se han detectado los restos más parecidos a osamentas humanas, informa la Junta. Los cuerpos se encuentran a una profundidad de entre 0,60 y 1,80 metros. Por la mañana, Justicia ha organizado una visita de prensa al recinto y, en cuanto los periodistas se alejen, se echará el candado al perímetro y comenzará el trabajo callado. Los especialistas de la Universidad de Granada, unos 40, liderados por Rafael Gil Bracero (encargado de las investigaciones preliminares), Francisco Carrión (investigación exhumatoria), José Antonio Lorente (investigación forense) y María Isabel Brenes (informe final), comenzarán de seguido a trabajar en el más absoluto secreto.

Todos estarán uniformados con monos idénticos y no podrán portar ni teléfonos ni ningún otro aparato que les permita captar imágenes fijas o en movimiento de los trabajos. Una cláusula de confidencialidad les impedirá difundir información. Justicia, no obstante, ha prometido facilitar datos, siempre que sea una información relevante, al finalizar cada una de las cuatro etapas. Tanta protección obedece a un doble objetivo: preservar la intimidad de las familias interesadas en el proceso y evitar excesos de determinados medios de comunicación.

En un primer momento, los restos que se encuentren serán identificados de forma antropológica (es decir, se identificarán los huesos que pertenecen a cada cuerpo completo) y después se tomarán muestras de ADN que se cotejarán con las de los familiares interesados. Tanto los Lorca como los Galindo se han reservado la posibilidad de identificar a sus allegados "en un futuro", pero no en este proceso abierto por la Junta. De los cuatro casos restantes, sólo con Arcollas puede haber problemas serios para esa identificación, ya que murió sin descendencia.

Lorente, el forense más reputado de España y responsable de estas identificaciones, ha avanzado que se tardará unos tres meses en tener datos concluyentes. Cuando se sepa quién es quién cada familia podrá reclamar el cuerpo de su antepasado y enterrarlo allá donde desee. En el caso del dramaturgo y el profesor, podrán quedarse en Fuente Grande sin identificar, pues la zona ha sido declarada "lugar apto de enterramiento".

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