lunes, 17 diciembre 2018
08:27
, última actualización
Local

La torre Pelli cambia la cerámica por aluminio para su 'escudo' contra el sol

Por motivos de seguridad, y no de costes, el material que comienza a recubrir la fachada del rascacielos es aluminio y se ha probado en un desierto de Estados Unidos. El entorno del edificio será todo jardín hasta la dársena del Guadalquivir, regenerándose la zona ahora degradada cercana al Pabellón de la Navegación.

el 28 feb 2014 / 23:57 h.

TAGS:

Fachada de la torre Pelli en la que ya se están instalando los parasoles de aluminio color terracota. / Pepo Herrera Fachada de la torre Pelli en la que ya se están instalando los parasoles de aluminio color terracota. / Pepo Herrera El escudo contra el sol que ya ha comenzado a cubrir la fachada de la torre Pelli no es de cerámica, sino de aluminio. Éste es el desenlace final de numerosas pruebas de seguridad y resistencia desplegadas a lo largo de medio año y que han desaconsejado la utilización del gres porcelánico en las lamas color terracota que se colocarán a modo de persiana, un material que, en principio, estaba llamado a ser una de las principales características arquitectónicas del rascacielos, aunque ese aluminio de igual color no comportará visualmente diferencia alguna respecto al diseño inicial. Fuentes próximas a la obra confirmaron a este periódico el cambio de material, que ya se barruntaba desde mediados de 2013. «No ha sido una cuestión de costes, tan sólo estrictas razones de seguridad». Dos peligros principales implicaba la cerámica. De un lado, los enganches verticales y horizontales para sostener y unir las distintas lamas que, cual si fuera una persiana, cubren un ventanal. «Son enganches frágiles para un material también frágil y cualquier movimiento brusco, al orientarlas o al limpiarlas, podría romperlos». De otro, y consecuencia del anterior, «una caída desde un piso noveno, o décimo, o desde la planta cuarenta, hacen del fragmento un proyectil». Todo un peligro. Las mismas fuentes insisten que se ha salvaguardado en todo momento la seguridad, por encima de los criterios del diseño, de la maqueta inicial. Ni siquiera era posible la combinación de gres porcelánico y el aluminio extrusionado (modelado pero de gran resistencia), sino que, al final, los técnicos se han decantado por este último material, que resulta más ligero, de mejor engarce y, por tanto, más seguro. Este aluminio, agregan, ha sido sometido a pruebas «en un desierto de Estados Unidos en condiciones climáticas extremas, con temperaturas cercanas a los 50 grados. Y ni siquiera se ha descolorido». Ésta, la pérdida de color, ha sido también una de las ventajas puestas en la balanza porque la cerámica, con el paso del tiempo, el sol y el agua, se aclara. En concreto, las lamas han de conferir a la torre Pelli un color terrizo o marrón claro, de forma que su fisonomía será muy distinta de la que ahora muestra, hormigón y vidrio, y también muy distinta a la de otros rascacielos con simples cristaleras. De hecho, el edificio sevillano tiene un cuasi gemelo del mismo arquitecto, el argentino César Pelli, en Bilbao –es la sede central de la eléctrica Iberdrola–, que destaca por sus cristales azulados. Cuando el escudo cubra toda la fachada amortiguando el impacto del sol y, por tanto, reduciendo el calor en el interior del edificio, lográndose así un ahorro en energía (menor uso de aire acondicionado), la cara no tendrá nada que ver con la mole de hormigón y cristal que asoma a las puertas de Sevilla. A la regulación de temperaturas de las lamas se agrega la que corresponde al vidrio utilizado en el rascacielos: transparente, con doble capa y de baja emisividad, esto es, que en invierno reduce la salida del calor interno y en verano, en cambio, permite un gran aislamiento térmico del exterior. Pero hay otra novedad. Ya se están diseñando los jardines anexos al rascacielos se prolongarán hasta el río Guadalquivir, en el entorno del Pabellón de la Navegación hasta casi los bajos del puente del Cachorro, regenerando una zona que, en estos momentos, está degradada no sólo por el trasiego de las obras –los obreros aparcan por allí– sino también por ser enclave para botellonas. Desde ellos saldrá la nueva pasarela que habrá de cruzar la dársena del Guadalquivir, un puente todavía en el aire por las disputas entre la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento, que ya presentó su proyecto. El área verde en el entorno del rascacielos, hasta la dársena del Guadalquivir, se sumará, asimismo, a los jardines que cubrirán todo el techo de los denominados edificios Podium, los anexos a la propia torre y que albergarán locales comerciales y el espacio cultural Caixafórum y sobre los que se podrá incluso pasear. El estudio del arquitecto internacionalmente reputado César Pelli ha incluido en su página web imágenes más actualizadas de las obras de la torre, junto con los diseños originales. Sevilla está con este proyecto, pues, al lado de relevantes obras arquitectónicas a nivel mundial.

  • 1