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La torre vieja

el 09 nov 2011 / 21:03 h.

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En este mismo diario (21.06.09), constan algunos datos de la futura Torre de la Gerencia de Urbanismo, ahora Banco Cívico, antes Cajasol y al principio Pelli.

La transformación del nombre refleja la historia del proceso al cual ha estado sometida la construcción de uno de los edificios más cuestionados de Sevilla por catedráticos universitarios, intelectuales, artistas, arquitectos y críticos de arte, nacionales e internacionales además de numerosas organizaciones civiles reunidas en la plataforma http://ciudadaniacontralatorrepelli.blogspot.com/ .

La explicación se encuentra en los referentes publicados a partir de la adjudicación del premio otorgado en un concurso cerrado. La mayoría del jurado estuvo constituida por personas con muchos conocimientos financieros y compromisos partidistas pero sin conocido compromiso con Sevilla. Desde el inicio la construcción de la marca (el branding), del inmueble Torre Cajasol, ha prescindido de algunas consideraciones elementales del marketing. De eso también trata una operación inmobiliaria pero, sus dueños y promotores quizá consideraron que ya tienen garantizado el suficiente lucro: sólo con la consecución del doble de edificabilidad prevista por el PGOU ya han duplicado el valor del suelo incluso antes de construir la torre y aún más: según el alcalde Zoido en caso de suspender la obra, el Ayuntamiento tendría que darles una indemnización de €200 millones de euros. Sería insólito e incluso absurdo que ello sucediera porque fue el mismo Ayuntamiento que otorgó la licencia de construcción para el rascacielos. Aprovechó que el delegado provincial de Cultura hubiese cambiado su original opinión porque decidió lavarse las manos.

Las "cien empresas de alto standing interesadas en alquilar oficinas en dicho edificio" (según sus promotores), ahora ya saben que corren el riesgo de quedar vinculadas por sus clientes sevillanos e internacionales, a un marchamo condenado por la Unesco porque atenta contra el Patrimonio de la Humanidad, es insostenible, anti-ecológico e incluso carece de un plan de movilidad y accesibilidad. Además un posible helipuerto sería objetado por la Dirección de Aviación Civil.

Los bloques en altura surgieron como un símbolo de la revolución técnica en Chicago. El primero fue de 42 metros de altura (1885-1931). Como simple estructura metálica se levantó en París, coincidiendo con el centenario de la Revolución Francesa (torre Eiffel, París 1889, 312 + 12 metros). Se trataba de demostrar cuánto ofrecía la modernidad, hasta qué punto podía desafiar la ley de la gravedad. Recogiendo este argumento de manera tardía durante el franquismo, en Sevilla después de una enconada discusión se construyó la Torre Los Remedios (61 metros) que ahora, contrariamente a lo que se dijo, no significa nada. Había nacido vieja. Actualmente hasta los pueblos se precian de tener altas torres: Los Barrios 126 metros; Fuengirola 70 metros. etc. pero, no por ello creen tener un símbolo de modernidad sino cuando más un referente visual incrustado en el paisaje.

Tal parecería ser también el destino de la futura Torre de la Gerencia de Urbanismo o de alguna Consejería de la Junta. Nacerá vieja y tampoco será un símbolo de nada y perjudicará el paisaje. Los cambios tecnológicos aumentan su vertiginosa velocidad: nuevos materiales, diseño paramétrico, autosuficiencia energética, etc.. Los rascacielos más altos, y con frecuencia feos, se encuentran en Dubai (828 metros), en La Meca (601 metris), etc; el más ostentoso en los Emiratos Árabes (420 metros), cada planta se mueve a la velocidad que escogen los inquilinos; el más caprichoso: un rascacielos-hotel con piscina al aire libre ubicada a 200 metros de altura. El más sostenible se levantará en París: el Project Triangle (180 metros) y la Torre Señal (301 metros), con energía eólica y solar que las harán autosuficientes.

Debido a la opacidad de los convenios y de la tramitación, el Ayuntamiento ha puesto a Sevilla en peligro de ser borrada del Patrimonio de la Humanidad y, por otra, de reconocer una legalidad que de ninguna manera da-rá legitimidad cultural y cívica a la Torre que nacerá vieja. La Gerencia de Urbanismo y los promotores de la torre deberán ha-cer público el plan de movilidad y accesibilidad. En caso contrario deberán redactarlo con urgencia y ponerlo en consulta pública.

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