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La toxinas prohíben faenar a 50 coquineros sevillanos

La Junta de Andalucía vuelve a cerrar los caladeros de Matalascañas y Doñana donde trabajan vecinos de Pilas, Villamanrique y Carrión

el 30 may 2014 / 23:30 h.

En la provincia de Sevilla hay medio centenar de licencias de coquineros de Villamanrique de la Condesa, Pilas y Carrión de los Céspedes que a diario se desplazan hasta los caladeros de Matalascañas y Doñana para recoger este molusco. Sin embargo, ayer la Junta de Andalucía cerró su zona de trabajo –los caladeros 10 y 11 de la costa de Huelva– por la presencia de toxinas. Una medida que se vuelve a tomar después de que hace tres días la administración levantara la prohibición del paso de estos mariscadores para recoger su jornal. Pese a que la medida tiene un trasfondo de seguridad alimentaria, los 300 coquineros con licencia de todo el litoral onubense critican que ellos no puedan acudir a sus puestos de trabajo, «mientras que hay personas sin licencia y bañistas que sí las están recogiendo». Para poder trabajar, los coquineros deben pasar un control para acceder al caladero. Sin embargo, el resto de personas que recogen coquinas no tienen problemas para entrar a la zona. Además, los coquineros con licencia tienen un límite de 25 kilos diarios de coquinas que no pueden ser inferiores a 2,5 centímetros, «medidas que las personas que las recogen de forma ilegal no cumplen», aseguran los afectados. De hecho, la actividad de los mariscadores sin licencia y bañistas, unida a los cierres de la zona por contaminación del molusco, podrían provocar que al final del verano hubiera una pérdida de unos 100.000 kilos de coquinas. Un hecho que junto a la venta ilegal casa por casa, «que no cumple los requisitos sanitarios y que suponen un peligro para los consumidores», por un precio muy inferior al de la materia recogida de forma legal, hace que «reviente el mercado». Ante estas circunstancias, los coquineros de la provincia sevillana, unidos a los onubenses, reclaman mayor presencia del Seprona para acabar con la actividad no regulada, ya que en los últimos días de las cerca de 200 personas que había mariscando, 90 no tenían licencia. Además, los barcos pesqueros también suponen un riesgo para su actividad, ya que en menos tiempo cogen más materia. A la espera de que les atienda la administración autonómica, los coquineros solicitarán que en los próximos análisis se utilice «la técnica química –y no el ratón– para que la prueba de la toxina sea más certera» y no afecte tanto a la actividad.

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