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La tradición del volante

Mercedes Pozo, de 49 años, lleva "media vida" haciendo el mismo trayecto cuando va a trabajar. La empresa Heineken, antigua Cruzcampo, es su destino desde hace 20 años. El coche es su medio de transporte habitual. Vive en Palomares del Río, en una urbanización a las afueras del casco urbano principal.

el 15 sep 2009 / 08:21 h.

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Mercedes Pozo, de 49 años, lleva "media vida" haciendo el mismo trayecto cuando va a trabajar. La empresa Heineken, antigua Cruzcampo, es su destino desde hace 20 años. El coche es su medio de transporte habitual.

Vive en Palomares del Río, en una urbanización a las afueras del casco urbano principal. Cada día, sobre las 9.00 horas, toma rumbo a la fábrica, y hasta las 18.00 no está de vuelta. Dice que le gusta su horario, porque apenas coge los atascos de las horas punta. "Lo que antes era una hora y cuarto -cuando entraba a las 8.00- ahora son 25 minutos", resalta.

Su padre también trabajó para este grupo. "En su momento era una empresa familiar", comenta esta mujer, que recuerda cuando el Aljarafe era una comarca "de meros pueblos dormitorios", así como los escasos accesos a Sevilla, aunque también apunta que "había mucho menos tráfico".

Le gusta vivir en el Aljarafe por la calidad de vida. "Hay tranquilidad y se puede estar al aire libre, cosa que en Sevilla no", enfatiza, si bien reconoce que el precio que tiene que pagar a cambio es que "todo" lo tiene que "hacer en coche".

Su vivienda está apartada del centro del municipio, por lo que una vez que coge su vehículo no le importa moverse a otras poblaciones. De este modo, para la compra del mes suele ir a Coria del Río, y si se trata de ir de tiendas, le gustan los centros comerciales de Castilleja de la Cuesta y de San Juan de Aznalfarache. En muchas ocasiones, también aprovecha cuando sale del trabajo para comprar lo que necesita y así "tenerlo todo hecho".

También para hacer deporte cambia de municipio. En Mairena del Aljarafe practica de lunes a jueves aquagym, algo así como una clase de aeróbic pero dentro del agua.

El transporte público no es una opción que se plantee a corto plazo. "Me he acostumbrado al coche y a su autonomía", confiesa. Explica también que las conexiones de autobuses "no son buenas". Cerca de su casa pasan con muy poca asiduidad y aunque en el centro del pueblo la frecuencia es mayor, tendría que desplazarse en coche hasta allí. Rememora con pesar cuando sus hijos eran pequeños y no tenía coche: "Los tenía que estar llevando y trayendo de un sitio para otro".

Le gusta la idea del Metro de Sevilla, pero avisa de que, si no le facilitan los accesos, seguirá cogiendo el coche. En su caso, la parada más cercana está en Mairena del Aljarafe. De este modo, incluso para usar el suburbano, necesitaría coger su automóvil. "Quizás si ponen lanzaderas o un buen aparcamiento en la parada me lo plantearía", concluye.

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