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"La traducción es un ejercicio de paciencia, de constancia y de no poco estoicismo"

el 22 oct 2012 / 13:56 h.

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La escritora Victoria León.
A pesar de su juventud, Victoria León (Sevilla, 1981) se ha convertido ya en una de las traductoras más acreditadas de Andalucía, con trabajos notables que van de Ford Madox Ford a Lord Dunsany. Su último reto ha sido El acusado (Espuela de Plata), unos deliciosos ensayos de un viejo conocido de la sevillana: G. K. Chesterton.

"Es una enorme exigencia para los traductores", dice León del célebre autor de la saga del padre Brown. "Un autor de un estilo tan sumamente personal como éste exige ser leal no solo al texto, sino sobre todo a esa voz genial, apasionada, irónica y a la vez siempre bienhumorada. Para traducir a Chesterton hay que leer a Chesterton, y leer a Chesterton es una maravilla incluso cuando has tenido que repasar la misma página una docena de veces por obligación", agrega.

Sobre El acusado, colección de artículos de prensa publicada en libro en 1901, cuando el autor contaba 27 años, la traductora avisa al lector de que hallará "a un Chesterton joven y en cierta manera desconocido, por el que merece la pena dejarse sorprender. Quien se acerque a él por vez primera conocerá a un autor disparatadamente brillante muchas veces que, sin embargo, no se agota en la mera exhibición de paradojas y juegos verbales. A un autor que se propone siempre que miremos las cosas con ojos nuevos que no sean los de la costumbre, aun sin necesidad de que las veamos como él; que cuestionemos todo lo que parece obvio y lo que se da por hecho y que examinemos las verdades inamovibles del derecho y del revés para despertar eso que él llama ‘curiosidad por las verdades olvidadas'. Y ambos tipos de lectores se encontrarán con la defensa que hace un hombre esencialmente romántico de un puñado de causas a las que desde luego a nadie más que a un romántico se le ocurriría defender en una época tan profundamente antirromántica como la suya".

Finalmente, cuando se le pregunta cuál es la situación actual de su oficio Victoria León responde que, "por desgracia, nada es fácil para nadie en estos tiempos y tal vez para los traductores no lo haya sido nunca", dice. "Dedicarse a la traducción supone un ejercicio de paciencia, constancia y no poco estoicismo que por su misma naturaleza los traductores sabemos que la mayoría de las veces pasará inadvertido. Por eso por encima de todo, como tantas otras cosas, requiere vocación y un inmenso entusiasmo por lo que se hace".

"En Andalucía -prosigue León- a pesar de las dificultades económicas evidentes y la complicada distribución de la mayoría de los libros que se editan, hay magníficas editoriales que saben apreciar y cuidar la traducción en sus catálogos y más que nunca hacen ahora una labor encomiable y casi heroica. Prácticamente el 90% de las cosas que he traducido he podido publicarlas sin salir de Sevilla gracias a Renacimiento, Espuela de Plata, Paréntesis Editorial o el Centro de Estudios Andaluces", concluye.

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