martes, 26 marzo 2019
08:43
, última actualización
Local

La tragedia de Ribadelago, cincuenta años después

El 9 de enero de 1959 la presa de Vega de Tera reventaba dejando libres ocho millones de metros cúbicos de agua, que arrasaron el pueblo de Ribadelago, en Zamora. El programa de La 2 "Documentos TV" recuerda esta tragedia cuando se cumplen 50 años del terrible suceso, que fue minimizado por el régimen de Franco, al que llamaban entonces Paco el Rana en su época de inaugurador oficial de pantanos.

el 15 sep 2009 / 21:03 h.

La madrugada del 9 de enero de 1959 la presa de Vega de Tera, inaugurada tres años atrás, reventaba dejando libres ocho millones de metros cúbicos de agua, que arrasaron el pueblo de Ribadelago, en Zamora. El programa de La 2 "Documentos TV" recuerda esta tragedia cuando se cumplen 50 años del terrible suceso, que fue minimizado por el régimen de Franco, al que llamaban entonces Paco el Rana en su época de inaugurador oficial de pantanos.

La compañía hidroeléctrica de Moncabril había construido esta presa a escasos kilómetros del lago de Sanabria, que absorbió el agua y evitó que llegara a los pueblos cercanos.

Ribadelago fue arrasado en 14 minutos por la tremenda avalancha de agua, rocas y troncos de árboles y el pueblo quedó sumergido por olas de hasta nueve metros de altura.

De los 550 habitantes del pueblo, casi un tercio de ellos murieron ahogados y tan sólo se rescataron 28 cadáveres; el resto de los fallecidos, en su mayoría niños, nunca fueron recuperados y permanecen aún en el fondo, junto a las ruinas del pueblo.

La dictadura de Franco protegió a los "constructores" de la presa, que fueron condenados a un año de prisión menor por un delito de "imprudencia temeraria", pero luego, una vez recurrida la sentencia, fueron absueltos.

Nunca se explicaron las verdaderas razones de la destrucción de la presa, para la que debieron de utilizar materiales casi de desecho en su construcción, y las indemnizaciones fueron de 95.000 pesetas por un hombre, 80.000 por una mujer y 25.000 por un niño, que llegaron tarde y mal y, en muchos casos, nunca.

"Catástrofe en Ribadelago" rescata los testimonios de los supervivientes de la tragedia, a través de unos documentos inéditos, que muestran con toda crueldad el sufrimiento de los vivos y los muertos de aquella olvidada tragedia.

El pueblo se construyó tres años después y, para tortura de los vecinos, se le denominó Ribadelago de Franco, rebautizado tras la muerte del dictador como Ribadelago Nuevo.

Sus habitantes continúan mirando al lago de Sanabria, el cementerio de sus familiares, con una amargura que el tiempo no termina de apaciguar.

  • 1