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Deportes

La tragedia del tren 766

El primer ascenso del Sevilla FC se tiñó de luto hace 81 años por el terrible suceso del viaje de vuelta, un accidente del tren con aficionados sevillistas en el que se registraron once víctimas mortales.

el 18 feb 2015 / 11:37 h.

El 18 de febrero de 1934 certificó el Sevilla FC su primer ascenso a la máxima categoría del fútbol español al ganar al Atlético de Madrid por 0-2 en el estadio de Vallecas, un tenso partido presenciado en las gradas por más de  2.000 aficionados sevillistas que se desplazaron ex profeso a la capital de España para presenciar en directo el histórico momento. Algunos, los menos,  fueron en coches particulares, otros muchos en camiones y la mayoría lo hicieron en un tren especial fletado por la empresa ferroviaria MZA, que  desplazó hasta la capital de España a más de 900 sevillistas que vibraron con el triunfo y el ascenso de su equipo. sevilla Formación sevillista que certificó el ascenso. A las once de la noche de ese histórico día emprendía el viaje de vuelta desde la estación de Atocha el expreso 766, que, unas tres horas después, a la altura de Villanueva de la Reina, en la provincia de Jaén, entre Bailén y Andújar, debía cruzarse con el expreso ascendente 734, que había partido a las  22.45 de la estación sevillana de Plaza de Armas. El tren que bajaba de Madrid debía pararse sobre las dos y diez de la madrugada en la estación de Mengíbar para dar paso al que subía de Sevilla, pero los maquinistas Julio Navarro Gavilán y José Delgado Alcázar no vieron ninguna señal que lo indicara y no lo hicieron, aunque redujeron su marcha, señal de que algo les inquietaba. Cuando el guardafrenos Víctoriano Bustillo Cabeza les avisó de que había una luz haciendo señales de un lado a otro entre la oscuridad ya era tarde. En la misma vía, en dirección contraria, venía el expreso  de Sevilla... sevilla2 Restos de los vagones siniestrados en 1934. El impacto fue brutal. Varios  vagones quedaron totalmente destrozados: once muertos y decenas de heridos, la mayoría de los cuales fueron trasladados a Linares. La noticia no se conoció en Sevilla hasta primera hora de la mañana. Y la estación de Plaza de Armas era un manicomio de familiares y amigos intentando conocer detalles del terrible accidente. Muchos se colaron en los trenes de socorro enviados al lugar del siniestro para prestar ayuda. Los supervivientes hicieron fogatas con los restos del tren para protegerse del intenso frío, mientras varios  médicos que viajaban en los vagones accidentados –doctores Calderón, Salvador y Lara, entre otros– no daban abasto atendiendo a los numerosos heridos. En Sevilla estaba prevista una celebración del ascenso por todo lo alto en la Plaza de la República (lo que hoy es la Plaza de España), pero el presidente Ramón Sánchez-Pizjuán suspendió todos los actos, que tuvieron lugar el domingo siguiente, tras guardar luto por las víctimas –sevillistas hasta la muerte–, antes del partido contra el Real Unión de Irún. Ese día acudió como invitado al estadio el inventor del autogiro, Juan de la Cierva, que en el descanso del partido hizo una exhibición de su ‘helicóptero’ sobre el viejo Nervión.

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