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La Transición de Martín Villa

Rodolfo Martín Villa habló en la Universidad de Sevilla sobre su experiencia en la Transición a la democracia desde el franquismo. Mano a mano con Adolfo Suárez, militó y gobernó los años más duros con la UCD.

el 15 sep 2009 / 04:45 h.

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Rodolfo Martín Villa habló en la Universidad de Sevilla sobre su experiencia en la Transición a la democracia desde el franquismo. Mano a mano con Adolfo Suárez, militó y gobernó los años más duros con la UCD, ese "partido-empresa" al que los españoles dijeron en octubre de 1982: "Disuélvanse ustedes".

Así inició este político leonés de 73 años su disertación a capella -"mis ojos cansados no me permiten leer una hora seguida"- titulada La Transición española vista por dentro. Afirmó ser conservador en la esfera privada pero "no tanto" en lo público, lo que "me separa de algunos compañeros de partido". Se refería Martin Villa a sus conmilitones del Partido Popular.

En todo el repaso que hizo a las etapas que vivió en primera fila los últimos años de la dictadura -"yo fui el último gobernador civil franquista de Barcelona", dijo sin complejos- y los primeros de la convulsa e incipiente democracia, Martín Villa no cesó de aludir a la poca capacidad de entendimiento de los líderes politicos en la pasada legislatura. ¿Se refería este militante del Partido Popular al Gobierno de su adversario político, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero? No. Aludía directamente a los dirigentes de su partido durante la última y a la Iglesia, esa institución que tanto colaboró con la oposición del PP a Rodríguez Zapatero. De entrada dijo que fue muy buena la herencia que la Iglesia franquista dejó a la España que quería la democracia.

Este hombre, que tuvo el difícil cargo de ministro de la Gobernación entre 1976 y 1979, reconoció que las sucesivas amnistías que decretó el Gobierno de Suárez planteaban una cuestión muy seria. "Teníamos un problema moral con las familias de las víctimas de ETA, GRAPO o de la ultraderecha", dijo Martín Villa, pero -remató- "la Iglesia jugó un papel muy importante. Y fue para ayudar" a no crear más división y a avanzar. Relacionó Martin Villa esta actitud positiva con la figura del Cardenal Enrique Tarancón -de quien dijo ser un admirador- antes de entrar a criticar a la jerarquía actual de los obispos españoles: "Ahora no colaboran. Se dedican a a cuestionarse la constitucionalidad de leyes, algo que corresponde a los magistrados del Tribunal Constitucional, que para eso están", dijo.

A los obispos no se les paga para eso. Ya hacia el final de su charla, el que fuera presidente de la eléctrica Endesa entre 1997 y 2002, comisionado del Gobierno para el desastre del petrolero Prestige y en la actualidad presidente de Sogecable, volvió a cargar contra la oposición poco constructiva de su partido en el tema del terrorismo. Dijo Martín Villa que cualquier contacto con ETA, bien el de Mayor Oreja y su secretario de Estado Martí Fluxa con gobiernos del PP, como los realizados por el Gobierno de Zapatero, "es político" y despachó con esta frase la oposición de su partido en el tema de la lucha contra ETA: "se han perdido los papeles".

Dijo también que Unión de Centro Democrático fue un partido, que como las empresas, tuvo un objeto social -traer la democracia- y que cuando culminó esa labor los españoles les dijeron el 28 de octubre de 1982 "disuélvanse ustedes". De su experiencia acumulada entonces y después, más apartado de la política, Martín Villa concluye que los nacionalismos catalán y vasco más que defender las diferencias parecen querer defender que haya "desigualdad" con otros territorios. Un episodio interesante de su charla fue cuando relató que la derecha reformista de Adolfo Suárez, donde las decisiones se tomaban de forma más "colegiada" que la que representaba Fraga Iribarne, supo entender lo que pasaba en España, "un país en que hasta 1950, el 70% de la economía era agricola, para pasar a significar sólo un 20% del PIB en 1975". Este cambio economico radical originó un dramático cambio social que ayudó a completar la transición: "En 1975 lo único que ya no era moderno en España era el régimen". Concluyó con esta anécdota: "¿Saben que le dijo Franco ya moribundo a un Arias Navarro pesimista por el futuro sin el dictador: No te preocupes tenemos una ancha clase media".

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