Local

La trastienda de la vanguardia

Cuando empezó era un centro desconocido y hoy es un soporte esencial de algunas de las investigaciones más relevantes que llevan a cabo en Andalucía. El Centro de Experimentación Animal de la Universidad de Sevilla cumple diez años, en los que ha producido 30.000 ratones para la ciencia.

el 15 sep 2009 / 19:30 h.

TAGS:

Cuando empezó era un centro desconocido y hoy es un soporte esencial de algunas de las investigaciones más relevantes que llevan a cabo en Andalucía. El Centro de Experimentación Animal de la Universidad de Sevilla cumple diez años, en los que ha producido 30.000 ratones para la ciencia.

La experimentación en animales es un pilar básico del desarrollo científico actual puesto que todas las investigaciones y ensayos de terapias tienen que pasar por esa fase. Bajo los fuegos artificiales que rodean la mayoría de los avances de la investigación biomédica se encuentra la investigación animal. El Centro de Experimentación Animal de la Universidad de Sevilla se ha erigido en sus diez años de vida como un sólido pilar en el mapa científico de Andalucía.

Esta instalación, entre otros logros, es el único laboratorio de la comunidad y uno de los pocos del país capacitado para desarrollar animales transgénicos. Éstos son vitales en el estudio de las investigaciones y la búsqueda de terapias en el campo de las células madre y, de hecho, las investigaciones sobre el Parkinson que lleva a cabo desde hace años el Instituto de Biomedicina de Sevilla en el Virgen del Rocío, dirigido por José López Barneo, han utilizado ratones transgénicos producidos por este centro.

El animalario, que actualmente cuenta con 3.500 ratones y 800 ratas diseñadas para investigar, sirve a otros proyectos de investigación del Virgen del Rocío, la Universidad de Sevilla y la Pablo de la Olavide, el Hospital de Valme, otras universidades como la de Córdoba y la de Murcia, el Instituto de la Grasa y hasta con la empresa Neuron BioPharma de Granada.

"El centro ofrece ratones pertenecientes a cuatro cepas puras (los individuos de una cepa llevan exactamente los mismos genes) y una cepa de rata, las más requeridas para investigar, y también desarrollamos transgénicos según la necesidad de cada grupo de investigación", explica el director del centro, Óscar Pintado. Desde que en enero de 2001 naciera el primer ratón transgénico en este centro y en Andalucía -bautizado entonces como Manolín- este laboratorio ha obtenido ya 213 ejemplares con su carga genética modificada. "El 80% de las camadas de transgénicos que ha desarrollado este centro han sido utilizados en los trabajos del grupo de López Barneo", asegura Pintado.

Los ratones son animales ideales para investigar por diversos motivos: ocupan poco espacio, necesitan poco alimento en comparación con otras especies y, sobre todo, se reproducen muy rápidamente. En un año se obtienen varias generaciones de una misma camada. Los ratones, además, tienen unos 30.000 genes, más o menos como el ser humano y las equivalencias entre los genes de una y otra especie están muy bien estudiados en la actualidad.

El proceso es tan sencillo de explicar como complejo y laborioso de conseguir. El año pasado se consiguieron 44 animales con el ADN modificado de 5.490 embriones sobre los que se ensayaron. "Fuimos el cuarto laboratorio del país y la tercera ciudad española donde se produjeron los primeros ratones transgénicos y aunque actualmente hay varios centros de Andalucía donde se está intentando poner a punto esta técnica desde hace varios años, aún seguimos siendo los únicos en la comunidad donde se ha conseguido", afirma Pintado.

El principio es un grupo de investigación que necesita comprobar qué influencia tiene un gen determinado sobre una patología. El laboratorio que dirige Pintado se encarga de obtener el ratón sin ese gen o con una mutación en el gen en cuestión, un trabajo que se prolonga durante meses y que requiere el empleo de la más avanzada tecnología.

Hay dos modos de obtener un animal transgénico y los dos han sido desarrollados con éxito de forma pionera en Andalucía por este centro. En 2001, nació Manolín, un transgénico por sobreexpresión, según la fórmula científica. Esto significa que se le añade carga genética al ADN de un ratón. La otra manera es el llamado transgénico knock-out (o noqueado).

Para obtener un ratón así hace falta cultivar células madre a las que se les haya sometido una modificación genética (por ejemplo, eliminarles un gen) y emplear esas células para obtener un ratón (llamado quimera) capaz de tener descendencia con este defecto genético inducido. Esta descendencia son los ratones noqueados. La biomedicina actual no sería nada sin los knock-out, puesto que estos ratones permiten ensayar terapias sobre modelos animales con genes modificados, lo que permite detectar el papel de los genes en el desarrollo o curación de ciertas enfermedades.

Con células madre. En pleno auge de la investigación con células madre embrionarias en Andalucía, el Centro de Experimentación Animal consiguió marcar un hito en la ciencia andaluza: en 2005 Óscar Pintado se convirtió en el primer científico andaluz en conseguir una línea de células madre embrionarias (una familia de células con una misma característica genética capaz de reproducirse por sí misma indefinidamente en una placa de cultivo en el laboratorio). La obtención de una línea celular es fundamental en biomedicina porque permite ensayar terapias directamente sin necesidad de recurrir a ensayos en humanos.

  • 1