La treta de hacerse actor

Una escuela de teatro de Los Palacios y Villafranca canaliza el gusanillo interpretativo de medio centenar de vecinos de la localidad de todas las edades

el 22 oct 2014 / 12:00 h.

Ana Romero –empleada de Correos, casada, dos hijas– era el Odioso Señor en el último montaje de la obra Tres sombreros de copa, de Miguel Mihura, que llevó al escenario La Treta, la compañía del palaciego Paco Corbacho que desde hace dos años organiza también una escuela dramática en la que niños desde los tres años y adultos sin límite de edad dan rienda suelta a su talento interpretativo. «Yo he encontrado en esta escuela una de mis pasiones; a mí siempre me gustó el arte…», dice Ana sonriendo, y apostilla: «Y ser actriz». Se le nota. Sobre todo por ser una mujer tan dulce capaz de transformarse en un hombre tan repelente. Con ella actuaba una docena de compañeros más, y fue tal el éxito de su puesta en escena el pasado mes de junio que el teatro municipal hubo de habilitar otros días para repetir función. «No sé si disfrutó más el público o nosotros», duda el incombustible Corbacho, que lo es todo en esta empresa cultural. El pasado lunes se abrió el plazo para la matrícula del nuevo curso teatral en la Casa de la Cultura de Los Palacios y Villafranca, pues el Ayuntamiento llegó a un acuerdo con La Treta por el que aquel ponía las instalaciones y esta, la formación al módico precio de 10 euros mensuales. Estos días se están formando tres grupos: el infantil, que trabajará alguna divertida adaptación para el disfrute de los papás cuando vean a sus retoños llevar una vida paralela sobre el escenario; el de los niños y adolescentes, de donde surge realmente la cantera con la que cuenta Corbacho para proyectos mayores; y el de los adultos, que está descubriendo talentos en palaciegos que la vida cotidiana retrataba como personajes planos. Ensayan una tarde por semana, y el resto sueñan con bordar el papel que les ha tocado. «El sistema Stanislavsky ha pasado de moda, era cruel, y al teatro venimos a divertirnos; no a pasarlo mal», asegura Corbacho, que proporciona a sus alumnos otros métodos para ser creíbles en su actuación. La Treta ha calado tanto en la vida cultural palaciega que colabora con asociaciones de mujeres como Atenea, con quienes el pasado curso ensayó y representó la obra Oferta y demanda y cuya taquilla se destinó a causas benéficas. Ahora, el teatro de Corbacho acaba de aterrizar en la asociación local de discapacitados Aura, cuyos alumnos están impacientes por ser actores. La de Paco Corbacho ha sido una carrera sin tregua y sin descanso. Con 33 años, ha terminado septiembre con éxito de público en la sala de Viento Sur, en el barrio sevillano de El Tardón, donde su compañía ha representado con actores de la talla de María Quesada y Carlos Bengo una de las últimas sensaciones de la dramaturga francesa Yasmina Reza: Un dios salvaje. Pero su carrera comenzó hace 20 años, en el IES Al-Guadaíra del pueblo sevillano del mismo nombre donde nació. A los 18 años formó su propia compañía, Hupa Teatro, con la que participó en actividades tan destacadas como la ceremonia de inauguración de los juegos ecuestres mundiales de Jerez de la Frontera, en 2002. Hasta 2007, Hupa Teatro fue proveedor de espectáculos para Isla Mágica. Desde 2011, Corbacho trabaja asimismo como coordinador y productor de eventos para Es-Cultura y Esco-Cultura, empresas de eventos, además de ejercer como director artístico en varios cortometrajes y anuncios publicitarios. «Con todo eso tiramos», explica, «lo del teatro lo hacemos en realidad por amor al arte».

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