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La tridimensionalidad hecha perfección

Valve sorprende nuevamente apostando por la innovación dentro de la originalidad.

el 12 may 2011 / 18:21 h.

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Si hay algo que Valve sabe hacer son las cosas bien hechas. Es una compañía que puede presumir de lanzar cualquier producto con plena garantía de éxito y con una filosofía que rompe con los moldes que marca el actualmente el mercado. No hay prisas por sacar un título anual, ni presión de la comunidad que pueda con una convicción en el desarrollo de cualquier juego de la compañía.

La apuesta de intentar elevar un peldaño el título del 2007 hace de esta secuela todo un reto de jugabilidad en las pruebas a las que se era sometido solo, con la ayuda de la pistola de portales. Un golpe retorcido pero inteligente de tuerca dentro de la lógica traslada el juego a diez años después de la primera parte, y arranca con Chell inmersa en un criosueño a las órdenes de una máquina.

Como en el día de la marmota, Chell afronta su particular penitencia del día a día con ejercicios monótonos y con un desgaste incesante de su personalidad. Un fallo en el contador del tiempo la despierta en las instalaciones abandonadas y casi derruidas de Aperture Science, con unos escenarios desolados que han hecho mella con el paso del tiempo. Estos espacios metálicos han sido maquillados con una multitud de flora silvestre, producto del paso del tiempo, para darle un toque más sutil de color a los gráficos del juego.

Impaciente por encontrar una pistola de portales que le permita escapar en una cápsula, Chell reactiva sin querer a GlaDos, la IA de Aperture Science. La máquina más humana del laboratorio resucita y manda nuevamente a Chell a las cámaras que está reparando. Es ahí donde empieza esta gran aventura de puzle, que, sin duda, es mucho más inquietante que la anterior por las posibilidades que ofrece. Con cierto parecido a la jugabilidad, Valve ha intentando separar ambas partes llevando al jugador por unas situaciones más ambiciosas y menos intimistas que su predecesora, para acabar resolviendo las cuestiones planteadas en el desarrollo del juego.

Escenarios, personajes y nuevas funcionalidades de la pistola garantizan unos niveles ingeniosos que se llevan entre los jocosos y divertidos diálogos de GlaDos.La dificultad es mayor en el modo local o cooperativo, donde se puede elegir entre P-Body o Atlas, dos robots con conciencia propia y diferente habilidades pero con algo en común: la pistola de portales y los diferentes elementos que se usan, tales como los puentes, los túneles de luz y los geles. Otra de las novedades online será que entre PS3,PC y Mac se podrá jugar entre sí.

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