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La UE gastará 130.000 millones en políticas de estímulo

130.000 millones de euros, reforzar el Banco Europeo de Inversiones y emisión de bonos para financiar grandes infraestructuras. Son las claves del programa consuado

el 22 jun 2012 / 14:35 h.

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Las cuatro mayores economías de la Eurozona –la de Alemania, Francia, Italia y España– llevarán a la Cumbre Europea de la próxima semana un plan de medidas concretas para apoyar el crecimiento y la creación de empleo con un apoyo del 1% del PIB de la Unión Europea, esto es, de 130.000 millones de euros.

“Será un paquete de medidas relevante”, anunció ayer en rueda de prensa el primer ministro de Italia, Mario Monti, anfitrión de la reunión, en la que también estuvieron la canciller alemana, Angela Merkel, el presidente francés, François Hollande, y el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy.

Ese plan, añadió Monti, debería incorporar una “consideración sobre la calidad y composición del gasto público que reconozca el valor de ciertas inversiones”. El encuentro debía servir para examinar las soluciones a la crisis de la Zona Euro y medidas para recuperar la estabilidad de sus economías de cara a defender una posición conjunta en el Consejo Europeo de los próximos 28 y 29 de junio en Bruselas.

El primer ministro italiano destacó que lo “hecho hasta ahora no es suficiente”, aunque comentó el “compromiso renovado común de respetar una disciplina macroeconómica sana”, al ser “indispensable” para asegurar la “estabilidad y la solidez de un sistema financiero capaz de apoyar las inversiones para la economía real y el aumento del empleo”.

El plan para el crecimiento, del que Monti no ofreció composición detallada, contempla formas para un “uso más eficaz de los recursos comunitarios para reforzar el crecimiento y la competitividad” y para incrementar el capital del Banco Europeo de Inversiones.
El presidente francés, por su parte, destacó que se trata de un programa indispensable para salir de la crisis y confió en que reciba el apoyo de los Veintisiete y esté en marcha en el plazo más breve.

“Somos conscientes de que damos un signo de cohesión, coherencia y de solidaridad”, celebró Hollande en la rueda de prensa. También la canciller alemana resaltó el consenso respecto a la necesidad de impulsar el crecimiento y la creación de empleo con el 1% del PIB de la Unión Europea y opinó que es “la señal correcta que todos necesitan”.

Merkel apuntó que después de que los países comunitarios en dificultades hayan asumido reformas de calado y de que se hayan “desarrollado los instrumentos de solidez y solidaridad”, la UE aborda ahora el debate sobre el crecimiento y la creación de empleo de manera “más enérgica”.

Eso sí, recordó el acuerdo entre todos los líderes sobre la necesidad de controlar los déficit y no elevar en exceso la deuda pública, así como de hacer reformas estructurales tanto a nivel nacional, para así mejorar la flexibilidad y la competitividad de la economía y conseguir un mayor crecimiento, como a nivel de la Unión Europea.

Los jefes de Estado y Gobierno tienen previsto aprobar en la cumbre de la semana que viene una ampliación de capital del BEI por valor de 10.000 millones. Permitirá un aumento en sus préstamos de hasta 60.000 millones, lo que atraería otras fuentes de financiación de hasta 180.000 millones de euros para nuevos proyectos, según las previsiones de Bruselas.

España tendrá que aportar 970 millones de euros. Además, el Consejo Europeo respaldará la creación de bonos para financiar grandes proyectos de infraestructuras. El objetivo, movilizar hasta 4.600 millones de euros en los dos próximos años usando como garantía 230 millones del presupuesto de la UE.

Tasa ‘Tobin’. Los cuatro líderes europeos, además, mostraron su respaldo a la creación de una tasa a las transacciones financieras, medida sobre la que ayer los ministros de Economía de diez de los 17 Estados miembros de la Eurozona pidieron avanzar en solitario mediante una “cooperación reforzada”. El objetivo de tal alianza es superar los vetos del Reino Unido, Suecia o Polonia.

Ese gravamen pretende frenar las operaciones más especulativas y hacer que la banca asuma parte de los costes de la crisis. Según la propuesta de Bruselas, la tasa gravaría con un tipo del 0,1% las compraventas de acciones y bonos y con un tipo del 0,01% las de derivados. Y este nuevo impuesto generaría unos ingresos de 55.000 millones de euros al año.

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