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Cofradías

La última del Peregil tampoco pudo salir

el 05 abr 2012 / 21:46 h.

Ya casi se está convirtiendo en costumbre que La Exaltación no salga a las calles de Sevilla por culpa de las inclemencias meteorológicas. En los últimos años, la corporación de Santa Catalina ha sido una de las grandes damnificadas por el agua, ya que desde 2002 se ha quedado sin salir hasta en cinco ocasiones y, en 2004 tuvo que regresar apresuradamente al ser sorprendida por la lluvia por el Salvador, en la que fue su última entrada en su sede canónica.

De nuevo, la ciudad se quedó sin contemplar el genial misterio que preside el Cristo que tallara Pedro Roldán en el siglo XVII y la exquisitez del paso de palio de la Virgen de las Lágrimas, que ayer estaba dispuesta para salir con un exorno exquisito de rosas blancas en las jarras laterales y orquídeas con rosas blancas y detalles de jazmín en las jarritas delanteras.Pese a los malos pronósticos meteorológicos que manejaba la hermandad desde primera hora de la tarde, la junta de gobierno quiso apurar todas las posibilidades y pidió una hora de moratoria al Consejo de Cofradías, como casi todas las hermandades del principio del día. A las 16.40, una hora después de que la cruz de guía debiera estar en la puerta -ya que recuperaba para este año el segundo lugar en el día después de que su permuta con Montesión no se llevara a cabo en 2011-, el hermano mayor José Manuel Marcos Sánchez comunicaba la mala noticia.

"Este año La Exaltación no realizará la estación de penitencia. Si queréis un hombro amigo en el que llorar, aquí estamos", fueron las emotivas palabras que dirigió a sus hermanos desde el altar mayor del tempo de Los Terceros, lugar del que sale la corporación desde hace ocho años y que éste ha sido escenario de la suspensión de dos estaciones de penitencia, ya que la Cena, establecida allí canónicamente, tampoco pudo sacar su cofradía el Domingo de Ramos. En el ambiente, pese a no salir, sí flotaba el recuerdo a uno de sus hermanos fallecido este año: Pepe Peregil. La Exaltación ha sido la última de las hermandades de las que era miembro el conocido saetero que tenía que hacer estación de penitencia a la Catedral, pero finalmente la de Los Caballos se sumó a la Cena y al Museo, quedándose dentro en el primer año sin él. Tampoco dejaron pasar la oportunidad los hermanos para expresar su anhelo de regresar a Santa Catalina, pidiendo el propio hermano mayor a los sevillanos que no se olviden de un templo que lleva casi una década cerrado.Lo único parecido al Jueves Santo que esperaba vivir La Exaltación fue el pequeño traslado que se realizó a los pasos dentro de la misma iglesia. Los hombres comandados por Mariano Falcón en el misterio, concretamente los que componen la cuadrilla chica, levantaron el paso por el Peregil "el tito Pepe", mientras tocaba el martillo su hijo Álvaro, también costalero del primer paso de la cofradía.

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