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La última misión de Suárez y Alonso

El brigada Andrés Suárez García y el cabo Rubén Alonso Ríos "han sembrado los valores que hacen grande a la humanidad: paz, libertad y progreso", apuntó ayer el vicario general castrense, Juan del Río Martín, durante el funeral de ambos. Foto: EFE.

el 15 sep 2009 / 18:12 h.

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El brigada Andrés Suárez García y el cabo Rubén Alonso Ríos "han sembrado los valores que hacen grande a la humanidad: paz, libertad y progreso", apuntó ayer el vicario general castrense, Juan del Río Martín, durante el funeral de ambos que él mismo ofició ayer en Pontevedra.

Los Príncipes de Asturias, don Felipe y doña Letizia, presidieron las pompas fúnebres, que se celebraron en la sede de la Brigada de Infantería Ligera Aerotransportable (Brilat) en la localidad pontevedresa de Figueirido como último homenaje a los dos militares españoles que fallecieron el pasado domingo en Afganistán víctimas de un atentado.

La ceremonia religiosa estuvo marcada por un escrupuloso silencio que únicamente fue interrumpido por el llanto de los familiares en el momento en que los compañeros de armas de Alonso Ríos y Suárez García se portaron a hombros su féretros, cubiertos con la bandera de España, al son de la marcha fúnebre. Al término de la ceremonia religiosa, el Príncipe, vestido con el uniforme de comandante del Ejército de Tierra, impuso sobre las boinas negras de la Brilat colocadas en los dos féretros sendas cruces al Mérito Militar con distintivo rojo, la condecoración que se concede a los fallecidos por atentados en misiones militares. El jefe accidental de la Brilat, el coronel Emilio Sarabia, fue el encargado de entregar a las viudas de los dos fallecidos las boinas de sus difuntos y las condecoraciones.

Otro de los momentos más emotivo del funeral, en el que los familiares de los fallecidos tampoco pudieron reprimir el llanto, se produjo cuando los compañeros de las víctimas retiraron los féretros tras el homenaje rendido con los guiones y banderines a los que dieron la vida por España, con la colocación de una corona de flores rojas ante los ataúdes y la interpretación del Himno Nacional. De la misma manera, también tuvo un significado especial para los dolientes la llegada de los Príncipes de Asturias al patio central de la base militar General Morillo, que se acercaron a los familiares para darles el pésame. Fueron los únicos momentos en los que los lamentos rompieron el escrupuloso silencio en el que transcurrió la ceremonia, en la que los militares de la Brilat entonaron el himno militar La muerte no es el final en homenaje a los caídos.

Sobria homilía. El funeral, que destacó por su sobriedad, duró tan sólo media hora y se celebró ante el Monumento a los Caídos de la base gallega, con la bandera nacional a media asta. En la homilía, el arzobispo castrense, Juan del Río Martín, se dirigió a los familiares y a los compañeros de las víctimas del atentado para transmitirles sentimiento, cercanía y afecto. "Desde Galicia, toda España os quiere consolar", afirmó, antes de asegurar que todos estaban "invadidos por la impotencia ante el terror de la violencia". Juan del Río se refirió a los fallecidos como "buenos soldados de España" y aseguró que "la paz y la libertad con la que ellos dieron su vida es nuestra paz y nuestra libertad".

Así, recordó que "porque fueron soldados valientes de España han sembrado los valores que hacen grande a la humanidad: la paz, la libertad, el progreso y la ayuda solidaria", concluyó .

La ceremonia religiosa reunió a una amplia representación de autoridades civiles y militares. Tras los Príncipes de Asturias, que ocuparon un lugar destacado en el patio, se sumaron el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero; el presidente del Congreso, José Bono; el presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño; la ministra de Pesca, Elena Espinosa; el presidente del PP, Mariano Rajoy, y el delegado del Gobierno en Galicia, Manuel Ameijeiras, que se encontraban sentados por ese orden. Con la ministra de Defensa, Carme Chacón, se situaron diversos cargos de su ministerio, como el jefe del Estado Mayor de Defensa, Julio José Rodríguez; y el secretario de Estado de Defensa, Constantino Méndez.

La Brilat ha sufrido, desde que comenzó sus misiones internacionales en el año 1995, un total de 16 bajas de soldados; 15 en la misión en Afganistán y una en Irak.

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