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La última oportunidad pacífica para Honduras

Honduras tiene en la visita de hoy del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, tal vez la última oportunidad de encontrar una solución negociada a la crisis desatada el pasado domingo con el derrocamiento de Manuel Zelaya.

el 16 sep 2009 / 05:12 h.

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Honduras tiene en la visita de hoy del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, tal vez la última oportunidad de encontrar una solución negociada a la crisis desatada el pasado domingo con el derrocamiento de Manuel Zelaya.

Mientras el reloj avanza hacia el final de las 72 horas del ultimátum dado por la OEA en la madrugada del miércoles para restituir en el poder al presidente depuesto, al nuevo Gobierno se le presenta la posibilidad de hacer llegar a Insulza su postura, hasta ahora ignorada por el aislamiento al que le ha sometido la comunidad internacional.

Con ánimo conciliador o simplemente resignado, el nuevo presidente de Honduras, Roberto Micheletti, reconoció ayer que el adelanto de las elecciones generales, convocadas para noviembre próximo, podría suponer "posiblemente un arreglo político", con el que está "totalmente de acuerdo", siempre y cuando sea para el bien de todos los hondureños.

Aunque la declaración parezca simple, al nuevo Gobierno de Honduras le ha llevado cinco días admitir que hay un problema político en el país que hay que solucionar.

Hasta ahora todo lo que salía del Gobierno era la reivindicación de que la asunción presidencial de Micheletti después de que los militares sacaran por la fuerza a Zelaya del poder no era más que una "sustitución constitucional" y no tenía nada que ver con un golpe de Estado.

El nuevo gobernante llegó a decir que el domingo había sido un "día normal" en el país, en su ánimo de convencer a los hondureños de que fueran a trabajar de manera habitual al día siguiente. "Los vamos a escuchar [a los de la OEA], de repente no se van a reunir conmigo, pero van a hablar, tengo entendido, con la Fiscalía, la Corte Suprema de Justicia y yo soy la última parte en caso de que haya que dialogar con ellos", afirmó.

Posteriormente, el propio presidente matizó que no hay ninguna autorización para que esos organismos negocien en su nombre.

Mientras, la decisión de los organismos financieros internacionales de suspender desembolsos o créditos nuevos a Honduras tras el derrocamiento de Zelaya puede costar a ese país entre 300 y 450 millones de dólares. Así lo señaló ayer en la ciudad chilena de Viña del Mar Rebeca Patricia Santos, ministra de Hacienda del Gobierno hondureño depuesto.

España, por su parte, también protestado de forma visible contra el golpe de Estado dado que ha llamado a consultas al embajador español en Tegucigalpa, Ignacio Rupérez, que el jueves tomó un vuelo a Madrid.

embajadores. La medida adoptada por el Gobierno español fue emulada por todos los países europeos que cuentan con embajada en el país centroamericano. El primero que lo hizo fue Francia, sin que hubiera un acuerdo global de los Veintisiete, seguido de Italia, mientras que en el caso de Alemania se ha decidido no enviar al relevo del embajador que cumplió su mandato el 30 de junio.

Venezuela, por su parte, ha suspendido el envió de petróleo a Honduras enmarcado en el acuerdo de Petrocaribe, también como rechazo al golpe contra Zelaya, anunció ayer el presidente venezolano, Hugo Chávez. "Nosotros hemos suspendido los envíos de petróleo (...) producto de Petrocaribe", afirmó Chávez en su programa de radio y televisión Aló Presidente teórico que transmite la noche de los jueves. El mandatario dijo que para la "próxima semana" estaba previsto un envío de combustible a Honduras, que ya no saldrá, en el marco de Petrocaribe, una iniciativa venezolana para abaratar el costo de los carburantes a las empobrecidas economías caribeñas.

Por último, el Gobierno de Estados Unidos insistió ayer en que la crisis política desatada en el país centroamericano debe resolverse de forma pacífica y a través del diálogo a través de los esfuerzos de la OEA, y reiteró que la solución debe incluir el retorno al poder del destituido presidente Zelaya.

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