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La Unión: "Los egos no cuentan en este grupo"

No es que estén de vuelta, es que nunca se marcharon. 25 años en el tajo acreditan a Rafa, Luis y Mario como verdaderos clásicos, pero todavía tienen canciones que ofrecer.

el 24 jun 2010 / 17:53 h.

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Aunque ya no son unos chavales, Rafa Sánchez, Luis Bolín y Mario Martínez se muestran tan en forma como hace un cuarto de siglo, cuando se conjuraron para formar La Unión.

Casi veinte discos después, el trío vuelve a lanzar un nuevo álbum de estudio, Big Bang, coincidiendo con un momento de reivindicación de clásicos vivos del pop español de los 80.

Un fenómeno que ellos ven de lo más normal: "En los últimos diez años han abundado losdiscos de grandes éxitos, ha surgido la piratería y la radio ha cambiado radicalmente: antes creaban éxitos, ahora la fórmula es regresar a los 70, a los 80 y a los 90. La gente está revisitando su propio repertorio. Además, los discos de recopilación no tienen mucho coste y son fáciles de hacer, pero si nosotros sacábamos otro recopilatorio -después de Colección Audiovisual (2004) y Love Sessions (2006)- los fans nos matan", bromean.

Han transcurrido, en efecto, ocho años desde el último trabajo de estudio de La Unión, El mar de la fertilidad, pero los madrileños no están para prisas: "Tampoco nos parece un tiempo excesivo. En Inglaterra, en Estados Unidos o en Italia la gente se lo toma con calma, pero es que lo anómalo es la histeria que hemos vivido en España, cuando había que sacar un Lp cada año y medio", lamentan. "Eso de exprimir a la vaca al máximo también pasó con los Beatles, y también con los Rolling. Puede tener su lógica desde el punto de vista comercial, pero desde el lado del compositor no es tan sencillo".

Lo seguro es que quienes escuchen el contenido de Big Bang encontrarán un material cuidado al máximo, tanto en cuestión de letras como de melodías, ritmos y producción. Según los propios artistas, el título alude "a esa idea de que la energía ni se crea ni se destruye. Queríamos que el disco fuera, en cierto modo, una explosión de energía. Queríamos comunicar eso y, de paso, sugerir una vuelta a los principios, al origen de todo lo que hacemos, el punk, la new wave... Y alejarnos un poco de los 90, que fueron más tranquilones", agregan.

"En la música todo es cíclico, tarde o temprano todo vuelve", asevera Luis Bolín, quien de paso señala que las cuidadas letras de La Unión "se basan no en que seamos grandes escritores, pero sí grandes lectores. Devoramos libros. Si en Lobo hombre en París nos inspiramos en un texto de Boris Vian, ahora en La isla trabajamos sobre un poema de Gloria Fuertes".

También llama la atención que, en contraste con los difíciles tiempos que corren, los mensajes y la música de La Unión suenen extrañamente luminosos. "Ésa es una filosofía de la banda", interviene Rafa. "No está planteado, nos sale de manera natural. Lo que sí tratamos es de no sonar ingenuos. Por supuesto que hay canciones que tratan de temas dolorosos, como Vi lo que vi o La magia se acabó, donde hablamos de que te vas haciendo mayor y te das cuenta de que todo es más pragmático de lo que pensabas... Pero nuestro propósito era hacer un disco como The dark side of the moon de Pink Floyd, temas duros pero donde queda claro que el fin es un comienzo", añade.

¿El secreto de seguir juntos? "Simplemente que aquí los egos no tienen cabida. Todas las composiciones las hacemos entre los tres, de modo que el enemigo siempre ha estado fuera. Luchamos contra la compañía, el mánager, la situación, pero no entre nosotros. Eso y una gran dosis de respeto", dice.

Por último, cuando se les pregunta por la cantidad de grupos que han visto subir como la espuma, brillar y desintegrarse, cabecean: "La putada es que todas las desapariciones que hemos visto no han sido porque hayan dejado de gustar al público, se han destruido ellos mismos. Un grupo es un ente muy frágil, y cuando los egos se cruzan o se explota demasiado, la cosa tiene muy mala solución", concluyen los músicos.

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