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La unión vecinal que triunfó tras cuatro años de tribunales

La cruzada contra la biblioteca comenzó en diciembre de 2007 con la primera protesta

el 21 ago 2012 / 20:13 h.

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Desde que se conoció la intención de la Universidad de Sevilla de edificar su biblioteca central en los Jardines del Prado, el rechazo de los vecinos del entorno fue unánime. Una unión ciudadana que tras cuatros años de sentencias y recursos ha logrado el derribo de un ambicioso proyecto, encargado a la arquitecta iraquí Zaha Hadid, que también se topó con la oposición de los ecologistas y con las dudas que generó en el Ayuntamiento la legalidad de la adecuación del suelo para la construcción universitaria.

Aunque las obras no se iniciaron hasta 2008, en diciembre del año anterior los miembros de la Asociación de Vecinos Huerta de la Salud ya mostraron su rechazo total al proyecto con una manifestación a las puertas del Rectorado. Comenzaba así un largo camino en el que periódicamente iban repitiendo sus protestas, hasta que el proceso se llevó por la vía judicial. No les faltaron los apoyos, principalmente de los ecologistas que, como ellos, se oponían a la tala de árboles que provocaban las obras, ni tampoco los de la oposición política, encabezados por Juan Ignacio Zoido.

Las primeras catas se iniciaron en octubre de 2008, y ante las protestas vecinales, la Hispalense optó por trasladar todos los árboles hasta el Sadus en los Bermejales. Junto a ello, el edificio continuaba levantándose con la duda de si el TSJA fallaría a favor de la demanda de los vecinos o permitiría que la universidad ejecutara finalmente el proyecto.

Así, el primer varapalo judicial al proyecto llegaba a mediados de 2009. El TSJA emitió un fallo por el que estimaba que la modificación del PGOU que realizó el Ayuntamiento no tenía motivación suficiente para romper la protección especial que la Junta de Andalucía había brindado al parque en 1987 y 1994. Una sentencia que ya ponía sobre aviso al Consistorio de la posible ilegalidad de la construcción del edificio y que motivó un acuerdo por el que la Hispalense lo eximía de cualquier coste si se paralizaba.

Y se paró. El día 28 de julio de 2009, el TSJA ordenaba la paralización "inmediata" de la obra por sus posibles "daños irreparables". Un año después, el Supremo admitía a trámite los recursos del Ayuntamiento y la Universidad de Sevilla por esta decisión, aunque no tendrían efecto. Así hasta el pasado mes de junio cuando la sentencia definitiva ordenaba la demolición de la estructura construida. Se cerraba así la historia de un proyecto del que la Hispalense ya pasó página con la primera piedra de la nueva biblioteca en Eritaña.

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