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La universidad avisa: los recortes desmantelarán el modelo público

Los campus sevillanos dejarán de percibir 136 millones el año próximo. Los rectores exigen diálogo para evitar una situación 'irreparable'.

el 10 dic 2012 / 12:48 h.

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El corsé económico que ha impuesto el Gobierno para luchar contra el déficit está a punto de asfixiar a las universidades españolas, que ayer, en una demostración inusual de unidad, leyeron el más que posible epitafio del modelo de educación superior en caso de que no haya marcha atrás en la política de recortes aplicada tanto desde el Gobierno como desde las comunidades autónomas.

En la capital hispalense, la imagen de los tres rectores (Universidad de Sevilla, Pablo de Olavide e Internacional de Andalucía -UNIA-) compareciendo juntos en la sede del Rectorado de la Hispalense podría calificarse de histórica. La "defensa de la Universidad pública" ha enterrado viejas disputas. Los rectores describieron un panorama desolador y que resumieron en una cifra: 136 millones de euros menos para 2013 (48 en el caso de la Hispalense, 7,2 en la Olavide y 1,8 en la UNIA) como consecuencia de la tijera "indriscriminada" que aplicarán tanto el ministerio de José Ignacio Wert (PP) como el Gobierno de José Antonio Griñán (PSOE). Los presupuestos de la Junta -que ayer por boca de su consejero Antonio Ávila apoyó las protestas de los rectores- para el año que viene prevén 180 millones de euros menos para los campus andaluces. En el caso del Gobierno de España, el Ministerio de Educación reducirá en un 18% el capítulo destinado a educación superior (en 2010, última fecha de la que constan datos oficiales, la partida rondó los 10.000 millones de euros) y en un 80% los gastos no financieros en I+D+I.

Las universidades andaluzas añaden a los recortes la abultada deuda que tiene contraída la Junta con ellas. En el caso de la Hispalense y la Olavide, las cosas están "en el mismo punto" que hace unos meses. Se han recibido anticipos testimoniales que tan solo han servido para aliviar mínimamente la situación.

Esta amenaza justifica, a juicio de los rectores españoles, el plante en forma de comunicado conjunto que se leyó simultáneamente en todas las universidades españolas. En el caso de Sevilla, el rector de la Hispalense, Antonio Ramírez de Arellano, fue el encargado de poner altavoz a la denuncia. Ante la inminente aprobación de las cuentas estatales y autonómicas, los rectores llaman la atención sobre el "deterioro irreparable" y el "desmantelamiento" del modelo de educación superior, lo que unido a la prohibición de convocar nuevas plazas o promocionar a los docentes que se han acreditado, "llevará a nuestro país a la pérdida del tren del desarrollo tecnológico, hipotecando la investigación y los mayores avances en la frontera del conocimiento". Los rectores, que exigen que la educación sea considerada "una inversión, no un gasto", reclaman por enésima vez una financiación "suficiente y sostenible" y que "se fortalezca la autonomía universitaria" para poder "diversificar sus fuentes de ingresos sin obstáculos".

El rector de la Olavide, Vicente Guzmán, puso el acento, más que en los problemas económicos, en el "factor humano", en el riesgo de perder "a la generación más preparada". "Esto sería irreparable. Parar la maquinaria o ponerla al ralentí significa que dos años de congelación de la plantilla no se recuperarán hasta dentro de dos décadas". "Sería inconcebible que nuestros nietos no tuvieran la oportunidad de seguir estudiando", remachó. Pese a todo, los rectores sevillanos zanjaron cualquier duda sobre la continuidad de la plantilla "estructural". "En absoluto" están encima de la mesa despidos de personal.

El rector de la UNIA, Juan Manuel Suárez Japón, llamó la atención sobre la "pérdida extraordinaria" del papel jugado por España, y particularmente por Andalucía, en la formación de jóvenes latinoamericanos y de la zona del Magreb. La subida de las tasas en los posgrados los ha disuadido.

Tras el plantón de los rectores al ministro Wert en mayo pasado al negarse éste a negociar la subida de las matrículas y después de ser ninguneados a la hora de abordar la reforma del sistema universitario (en el que se plantea eliminar la elección de los rectores por la comunidad universitaria, entre otras cosas), Ramírez de Arellano se lamentó del "insólito déficit de diálogo" con el ministerio frente al "permanente" contacto con la Junta, a la que, no obstante, culpó también de la situación crítica que sufren los campus andaluces.

"Es imprescindible un debate franco. Debemos empezar a hablar de racionalizar el ahorro para evitar desmantelar lo hecho. Y si hay que tocar algo, que se haga con serenidad y perspectiva", afirmó. Tras la lectura del comunicado, los rectores aclararon que su intención "no es incendiar" pero que, para el futuro, habrá que ver "cómo se desarrollan las cosas". "Tendremos que agudizar el ingenio, pero no lo quiero ni imaginar", señaló Guzmán.

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