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La Universidad de Sevilla consigue retrasar los síntomas del alzhéimer

Un profesor de la Universidad de Sevilla estudia cómo retrasar la degeneración cerebral que provoca esta enfermedad.

el 07 ene 2011 / 16:20 h.

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 Javier Vitorica Ferrández, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Sevilla, y su equipo están desarrollando una investigación para controlar el sistema inmune del cerebro, la microglía , y modular su activación como una posible estrategia terapéutica en la enfermedad del alzhéimer.

La investigación se centra en hallar la manera de estimular este sistema inmune, como ha explicado la Universidad. De esa forma los científicos pretenden controlarlo para que no libere factores tóxicos y así prevenir la muerte neuronal asociada a la enfermedad.

El profesor Vitorica Ferrández explica que una célula del sistema inmune reconoce cuerpos extraños al sistema. Asimismo, durante la enfermedad se deposita en ciertas regiones del cerebro una proteína (el beta-amiloide ), activando la microglía. Esta activación provoca la liberación de factores tóxicos (citoquinas ), cuyo fin sería detener una posible infección. Estas citoquinas, como efecto no deseado, pueden dañar las células circundantes, en este caso neuronas. Por lo cual parte de las neuronas que se pierden en el alzhéimer, y que causan parte de los signos neurológicos a la enfermedad, pueden deberse al grado de toxicidad de estas células.

A partir de los resultados obtenidos por el grupo de investigación sobre los procesos neuroinflamatorios, se ha gestado la posibilidad de plantear una nueva terapia más eficaz que disminuya la citotoxicidad de la microglía y evitar así la degeneración de las neuronas.

El estudio de la enfermedad de alzhéimer es muy complicado debido a que no existen modelos para experimentar. Los animales no tienen alzhéimer.

El alzhéimer es una enfermedad que aparece por factores genéticos y por otros agentes que son determinantes a lo largo de la vida del individuo. Entre ellos están el estrés, la obesidad, la diabetes tipo II, el tabaquismo o la mala alimentación.

Hasta el momento no se ha encontrado una manera de paliarlo, pero sí se están buscando posibles terapias que retrasen los síntomas de la enfermedad. Gracias a estas técnicas, se ha conseguido que si la enfermedad aoparece a los 70 años, la persona puede fallecer a los 80 sin haber desarrollado los síntomas.

 

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