La Universidad pide sitio a Susana Díaz

El rector de la Hispalense reclama a la futura presidenta que saque la política universitaria de la cartera de Innovación y la incluya en Educación

el 28 jul 2013 / 23:57 h.

El rector de la Hispalense, Manuel Ramírez de Arellano. El rector de la Hispalense, Manuel Ramírez de Arellano. La crisis de Gobierno abierta con el paso atrás de José Antonio Griñán para dejar la presidencia de la Junta de Andalucía a finales de agosto en manos de la actual consejera de Presidencia, Susana Díaz, no va a ser desaprovechada por las universidades andaluzas. La Universidad tiene gravísimos problemas de tesorería que han sido aireados a los cuatro vientos, pero también una falta de peso específico dentro de la estructura de Gobierno que ha sido, desde hace años, silenciada. El primero en evidenciar la necesidad de un cambio en la política seguida en la Junta desde la creación por parte de Manuel Chaves de la Consejería de Innovación pilotada entonces por Francisco Vallejo y José Domínguez Abascal en la Secretaría General de Universidades, es el rector de la Universidad de Sevilla. Antonio Ramírez de Arellano, en una entrevista concedida a este periódico, afirma que “es el momento para que la responsabilidad de Universidades vuelva a Educación, para que tenga una prestancia política de primer nivel”. Y su explicación entra de lleno en la batalla que libra Andalucía contra las políticas de estrangulamiento de la enseñanza pública del ministro José Ignacio Wert. “En este momento, (la vuelta a la Consejería de Educación) sería especialmente importante porque se requiere la defensa de la Educación como un valor relevante, es un valor que entra en el núcleo de los diferentes modelos de sociedad que se pueden defender”. Ramírez de Arellano se apresura a aclarar que "no hay quejas personales" con la Consejería de Innovación de Antonio Ávila y Francisco Triguero, secretario general de Universidades y el hombre encargado de lidiar día a día con las rectores, pero entiende el rector de la segunda universidad más grande de Andalucía, después de la de Granada, que el contexto en el que se apostó por unir el destino de las universidades al de la innovación, en un intento de Andalucía por lanzar el mensaje de la modernización, ha cambiado radicalmente. Entonces había una "enorme disponibilidad de medios -entiéndase dinero-". "Hoy en día la situación es diferente". Y tanto. La Junta de Andalucía debe cerca de 900 millones a las universidades. Hace tan solo unos días ha solicitado 100 millones a través del sistema de pago a proveedores del Ministerio de Hacienda para que así las universidades paguen parte de las facturas impagadas a proveedores privados. Pero todavía quedan muchos millones pendientes que José Antonio Griñán en un acto en San Telmo se comprometió, por segunda vez en esta legislatura, a zanjar. El rector de la Universidad de Sevilla recalca, además, que en este momento político se hace imprescindible "defender la autonomía universitaria, hacer valer la Educación pública y se debe responder desde una mayor relevancia de las universidades" en el organigrama de Gobierno de la Junta. La vuelta de Universidad a Educación reforzaría, según Ramírez de Arellano, la defensa que desde Andalucía se hace de la Educación pública, de la Educación como un derecho de todos que políticas como las de becas resquebrajan, dando más facilidades a los que pueden pagarse los estudios que a aquellos que, aun habiendo demostrado sus capacidades, no tienen recursos económicos para continuar su formación. La última palabra la tiene la consejera de la Presidencia y presidenta in pectore, Susana Díaz Pacheco, que sí ha trasladado su intención, tal y como ha publicado este periódico, de ejecutar cambios de caras. Entre los afectados, la jiennense Mar Moreno, que abandonaría Educación, y Antonio Ávila, que dejaría Economía, Innovación y Empleo.

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