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La universidad y la barra de labios

En la crisis del 2001 se puso de moda uno de los indicadores de crisis más frívolos y criticados que se conocen. El llamado Índice de la Barra de Labios, el Lipstick Index, se basa en la creencia de que en época de crisis las mujeres aumentan el consumo de productos...

el 16 sep 2009 / 01:21 h.

En la crisis del 2001 se puso de moda uno de los indicadores de crisis más frívolos y criticados que se conocen. El llamado Índice de la Barra de Labios, el Lipstick Index, se basa en la creencia de que en época de crisis las mujeres aumentan el consumo de productos que mejoren su apariencia física. Según Mr. Lauder, presidente del grupo empresarial del mismo nombre, "cuando las cosas se ponen complicadas, las mujeres compran más barras de labios". Especialmente el color rojo. Pero en esta crisis solamente un tercio de las chicas jóvenes lo están consumiendo habitualmente. Tras devanarse los sesos a la búsqueda de un nuevo indicador universal que explique por donde van los tiros, han encontrado en la crema de maquillaje la nueva solución. Mientras que no han subido las ventas de barras de labios, el otro potingue si ha experimentado un notable crecimiento. Una portavoz del sector ha declarado que, a fin de cuentas, da igual el producto, lo que realmente cuenta en época de crisis es mejorar la apariencia personal.

Es evidente que existen sectores productivos con brillantes cuentas de resultados en épocas de crisis. Un fabricante de harinas me ha contado que es en tiempos como los actuales cuando más vende. Cuando el bolsillo escasea siempre queda el recurso de una humilde barra de pan. O esas otras noticias que hablan de la relación inversa entre ventas de libros y el negocio de la restauración. Desde luego, entre tanta noticia sombría, no viene mal saber que a algunos las cosas no le van tan mal. Un pequeño consuelo entre tanta angustia colectiva.

Pero ya puestos a ingeniar indicadores especiales para tiempos de crisis, se podría diseñar uno que midiera el grado de imaginación administrativa. O algún barómetro que clasificara a las empresas por su esfuerzo innovador. O un ranking de instituciones según su eficacia eliminadora de trabas burocráticas a las oportunidades. Incluso un índice de audacias, que registrara esas aparentes locuras con grandes dosis de inteligencia e intuición.

A la vana espera de que alguien proponga índices de ese estilo, no me resisto a hablarles de la Aalto University. Una nueva universidad resultante del acuerdo entre la Facultad de Económicas, la Universidad de Arte y Diseño, la Universidad Tecnológica y diversas organizaciones empresariales, en la ciudad de Helsinki. Una combinación realmente sabia de formación en gestión empresarial, diseño y tecnologías de vanguardia. Un proyecto que ya ha parido un modelo de muebles que alimentan los aparatos eléctricos con tecnología wireless, para evitar lo que llaman el spaghetti de cables. Como indican en su propia web, una iniciativa, con casi la mitad de su financiación de fuentes privadas, basada en minimizar la burocracia, con una mente abierta a la interacción entre el conocimiento y los empresarios.

Un magnífico ejemplo de innovación en época de crisis. Una lección que nos ilustra del maquillaje colectivo por el que padecemos de un patológico desamor a la imaginación.

Abogado

opinion@correoandalucia.es

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