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La usura y el celo de Shylock

Lo de la economía, presentada en la forma en que se hace, es como para volverse loco. Ayer disfrutábamos de un estado de euforia. Sólo tímidamente se oían algunas voces críticas. Sin embargo, en el transcurso de unos pocos días parece que todo ha cambiado.

el 14 sep 2009 / 21:34 h.

Lo de la economía, presentada en la forma en que se hace, es como para volverse loco. Ayer disfrutábamos de un estado de euforia. Sólo tímidamente se oían algunas voces críticas. Sin embargo, en el transcurso de unos pocos días parece que todo ha cambiado. El ambiente despejado que se nos ha venido mostrando tiempo atrás se torna ahora en un escenario donde unos nubarrones más que grises amenazan con poner fin a ese clima de estabilidad y crecimiento sostenido. En realidad, ni tan estupenda era la cosa antes, ni tan catastrófica ahora. O dicho de otro modo, hay a quienes les iba bien la cosa antes y les sigue yendo más que bien ahora, o simplemente han visto reducidas sus expectativas. Y hay a quienes no les iba también y les va mal ahora. Todo depende del ángulo que escojamos. Y si el lado elegido es aquel que se corresponde con la situación de la mayoría de la población, si fijamos la atención en los sectores más débiles, entonces no podemos más que afirmar que, con niebla o sin ella, la lógica que imponen las entidades financieras en relación con los tipos de interés y la desmesura de los beneficios son una cierta forma de usura.

Por usura (de latín usura), la Real Academia de la Lengua entiende el interés que se lleva por el dinero o el género en el contrato de mutuo o préstamo. También, la ganancia, fruto, utilidad o aumento que se saca de algo, especialmente cuando es excesivo. Y, en efecto, ambos lo son. Son excesivos los tipos de interés, superando en un punto porcentual el establecido por el Banco Central Europeo (BCE). El Euríbor fijado por la banca española se sitúa en torno al 5%, mientras que el BCE lo fijó en el 4% en junio pasado y no ha anunciado nuevas subidas. Altos son también los beneficios. Según la Asociación Española de Banca los bancos que operan en España sumaron en los seis primeros meses de este año 8.162 millones de euros de beneficios atribuidos, un 48,7% más que en el mismo período del año anterior. Y son, además, excesivos porque se dan en un contexto en el que el nivel de endeudamiento es también desorbitado. Según datos de la Asociación Hipotecaria Española en agosto pasado el crédito hipotecario gestionado por las entidades financieras españolas superaba el billón de euros (1.011.364 millones de euros), casi el equivalente a todo lo producido en España en un año (1.017.060 millones de euros).

El veneciano Antonio, mercader shakesperiano de confesión cristiana, aceptó ofrecer una libra de su carne como garantía de un préstamo que su amigo Bassanio obtuvo del judío Shylock. Tras no saldarse la deuda en el tiempo convenido, el prestamista reclamó justicia para satisfacer su aval: una libra de carne en un lugar próximo al corazón del mercader. Ante las súplicas de clemencia por parte de quienes intervenían en el juicio, incluido el propio dux de Venecia, el judío se reafirmó en su petición: "Exijo la ley, la ejecución de la pena y lo convenido en mi contrato". Los bancos, hambrientos de liquidez, han degustado la carne cotidiana de la realidad, han pactado con Shylock.

Antonio Cano Orellana es doctor en Economía

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