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Deportes

La venganza de Naranjito

El fútbol hizo justicia y el Mundial lo ganó la mejor selección que existe hoy sobre la tierra: la nuestra, España.

el 11 jul 2010 / 23:51 h.

El fútbol hizo justicia y la que indiscutiblemente es hoy la mejor selección del mundo, la nuestra, se llevó el Mundial. Lo hizo con suspense, en el minuto 116 de una prórroga memorable que resolvió Andrés Iniesta con un gol de maestro que premiaba al único equipo que salió a jugar, pues los holandeses, con el consentimiento arbitral, sólo se dedicaron desde el pitido inicial a repartir leña, con una táctica ultradefensiva que debió avergonzar a los Cruyff, Rep, Krol, Van Hanegen y cia, a quienes este mismo fútbol que ayer encumbró a España les debe un título mundial por aquella deliciosa naranja mecánica que pusieron a funcionar en los años setenta y con la que hubiera sido un placer medirse ayer. Pero con esta de Van Bommel, De Jong, Heitinga, Van Bronckhorst y demás parientes y afectos fue todo un suplicio jugar, porque los holandeses, como antes hicieron los alemanes, los paraguayos, los portugueses, los hondureños y los suizos, sólo salieron a defenderse ante los nuestros, conscientes de su inferioridad, replegados, dando toda la cera que el árbitro les permitiera y esperando que la flauta pudiera sonar en alguna contra. Y pudo hacerlo, porque Robben gozó de dos ocasiones clarísimas en las que emergió el mejor Iker Casillas de siempre para dejar las cosas como estaban. Hasta que llegó la prórroga, todo un carrusel de ocasiones en la primera parte y sólo una en la segunda, la que llegó a pies del genio de Fuentealbilla, esa pequeña localidad manchega conocida en todo el mundo por ser la cuna de Andrés Iniesta, el jugador encargado de conducirnos a las puertas del cielo. Nadie mejor que él, el más pequeño de los genios, el más genuino representante de la mejor generación de futbolistas que ha dado el fútbol español, una selección que, además de ganar, te enamora para los restos, como lo hacía aquella Naranja mecánica de Cruyff o la Brasil de México’70. Ayer, por fin, se consumó la venganza de Naranjito y tantos años de penurias y desilusiones quedaron enterrados para los restos. ¡¡Campeones del mundo!!, casi nada.

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