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La vida al revés para dos referentes del Betis

Rubén Castro pasa de idolatrado a criticado por la afición;Jorge Molina, otrora discutido, se convierte ahora en indiscutible para el beticismo.

el 13 may 2014 / 00:00 h.

Jorge Molina hace un gesto de complicidad a Rubén Castro tras el 3-3 al Valladolid / Real Betis Jorge Molina hace un gesto de complicidad a Rubén Castro tras el 3-3 al Valladolid / Real Betis La vida da muchas vueltas para los futbolistas profesionales. Que se lo digan a Rubén Castro y Jorge Molina. Son dos de los pilares sin los cuales sería imposible explicar los grandes logros del Betis entre 2010 y 2013 y han recorrido caminos paralelos desde el momento en que se pusieron el escudo de las trece barras. Igual que no es posible entender el ascenso y la clasificación europea sin ellos, tampoco lo es hablar de uno sin hacerlo del otro. Los dos sintonizaron desde aquella primera pretemporada, en El Portil, y esa armonía se trasladó al césped y de ahí a la grada. Entre los dos han marcado muchos goles importantes y eso les valió el amor de su afición, pero no era incondicional. Yeso ha quedado confirmado cuando han venido mal dadas en Heliópolis y el equipo ha descendido. La paradoja es que quien siempre fue vitoreado, siempre, es uno de los grandes damnificados, mientras que quien de vez en cuando fue cuestionado, por no decir silbado, es uno de los grandes indultados por el beticismo. El veredicto de la hinchada ha quedado muy claro en las dos últimas comparecencias de los suyos en el Villamarín. Frente a la Real Sociedad, con el descenso recién consumado por la victoria del Getafe ante el Málaga, los aficionados se cebaron con aquellos a los que culpaban de la debacle y reconocieron a aquellos en quienes advertían como mínimo una buena actitud. Rubén Castro es el máximo goleador del ejercicio (13 tantos entre todas las competiciones) a pesar de perderse casi la mitad por aquella lesión misteriosa, pero entró en el primer grupo, y Jorge Molina (12 dianas) fue metido en el segundo. La sentencia se confirmó este domingo: de nuevo hubo pitos para Rubén, aunque se alternaron con algunos aplausos, y no hubo ninguna duda de que los béticos apoyan como nunca a Molina. La última muestra de ese cariño, que muchas veces le fue negado cuando se le resistían las porterías contrarias, ocurrió este lunes. Trascendió al mediodía que Jorge Molina no podrá jugar el último partido oficial de la temporada, ante Osasuna, porque sufre una fractura interfalángica del cuarto y quinto dedo de su mano derecha, producto de un choque con el portero del Valladolid en el minuto 66. Aun así, no pidió el cambio y jugó el duelo completo. En otras palabras, estuvo media hora en el césped con esa fractura en la mano. Fue conocerse la noticia e inundarse las redes sociales de panegíricos y súplicas para que continúe en el Betis. Ahora falta saber qué ocurrirá con los dos. El club sabe que Rubén desea renegociar la bajada de sueldo automática y es consciente de que hay equipos detrás (Málaga, Villarreal...). Jorge ha asegurado que no le importaría jugar de nuevo en la categoría de plata. Visto con frialdad, la continuidad de ambos no sería un mal negocio para el Betis: los 82 goles del canario y los 56 del alcoyano en estos cuatro años (138 en total) son un magnífico argumento.  

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