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La vida de un corazón

En Sevilla hay numerosas personas que están esperando un corazón sano porque los suyos ya no pueden latir mas. No es difícil hallar un donante compatible. Lo difícil es que no se encuentre a cientos de kilómetros.

el 15 sep 2009 / 04:03 h.

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En Sevilla hay numerosas personas que están esperando un corazón sano porque los suyos ya no pueden latir mas. No es difícil hallar un donante compatible. Lo difícil es que no se encuentre a cientos de kilómetros. La espera tiene entonces que continuar.

Estos enfermos con graves dolencias de corazón esperan impacientes un órgano que les salve la vida. Pero no todos lo consiguen, pues es una carrera en la que las condiciones no siempre son las idóneas. Y es que la vida de un corazón, desde que es extraído del donante hasta que es trasplantado, es muy corta. Tan sólo dura cuatro horas sin alimentarse de un cuerpo a otro. A partir de ese tiempo, su calidad decrece, y las posibilidades de éxito del trasplante también.

En esas cuatro horas debe tener lugar el acondicionamiento del mismo para el traslado, el transporte en sí del donante al paciente que lo va a recibir y la intervención quirúrgica del trasplante. Esto limita mucho el tiempo de actuación médica. Si a ellos sumamos la situación de nuestra ciudad, al sur de Europa y de España, el asunto se vuelve más complicado, pues los lugares desde los que trasladar un corazón deben estar cercanos.

El abanico de zonas desde las que trasladar corazones para trasplantes en Sevilla es, de esta forma, muy limitado. "Cuatro horas no dan para transportar el órgano desde demasiados lugares" explica el científico Antonio Ordóñez.

Desde el año 1991, el Grupo de Investigación de la hispalense que dirige Ordóñez, formado por cinco científicos -cuatro de ellos jóvenes investigadores menores de 35 años-, no ha dejado de trabajar con un objetivo claro: aumentar el tiempo de vida del corazón donado y la calidad del mismo. "Lo que perseguimos, fundamentalmente, es conservar mejor un corazón durante el tiempo de isquemia -que es el intervalo en el que el corazón está sin alimentarse, desde que es donado hasta que se trasplanta-", señala Ordóñez.

La investigación que están desarrollando en el Hospital Virgen del Rocío es, según indica su director, "una búsqueda continua de soluciones, pequeñas innovaciones y no un descubrimiento estelar". Dicho estudio científico se ha desarrollado en varios niveles.

En primer lugar, en el origen de la donación, con técnicas de mantenimiento de los cadáveres. En segundo lugar, en el transporte del órgano donado, estudiando y diseñando nuevas estrategias de preservación del mismo y manteniendo la temperatura en el contenedor que transporta el corazón. Y, en tercer lugar, en el punto de destino, favoreciendo la actividad del corazón una vez se trasplanta en el nuevo cuerpo.

El objetivo de la investigación es aproximarse al tiempo de vida del resto de órganos que se trasplantan "como el riñón, el hígado, donde los tiempos de isquemia pueden superar las 10 horas , lo que permite una mejor coordinación del proceso del trasplante", explica Ordóñez.

Estas técnicas ya se están implantando y, aunque aún no se alcanzan las 10 horas pretendidas, sí se ha conseguido mejorar los resultados. "El éxito y la calidad de los trasplantes realizados se están beneficiando de estos avances; están mejorando los resultados y, además, estamos consiguiendo ampliar nuestro radio de acción para extraer corazones", sentencia el investigador, quien asegura que piensa "seguir trabajando con este grupo hasta conseguir los máximos resultados".

El Hospital Virgen del Rocío es centro de referencia a escala nacional en este ámbito. En este centro hospitalario se realizan entre 20 y 25 trasplantes de corazón al año, y ocupa el primer lugar en Andalucía y el tercero de España en cuestión de trasplantes de órganos.

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