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La violencia masculina deja secuelas en la salud física y mental

Los daños físicos no son la única consecuencia inevitable y generalmente reconocida de la violencia masculina, sino que hay otras secuelas como los trastornos ginecológicos y gastrointestinales o problemas de tipo mental, que pueden llegar a intentos de suicidio.

el 15 sep 2009 / 02:43 h.

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Los daños físicos no son la única consecuencia inevitable y generalmente reconocida de la violencia masculina, sino que hay otras secuelas como los trastornos ginecológicos y gastrointestinales o problemas de tipo mental, que pueden llegar a intentos de suicidio.

Así lo señala un estudio llevado a cabo por un equipo de la Organización Mundial de la Salud dirigido por la doctora Claudia García-Moreno, del departamento de salud reproductiva de la Organización Mundial de la Salud, en Ginebra, y que publica la revista médica británica "The Lancet".

Para el estudio se entrevistó a cerca de 25.000 mujeres de entre 15 y 49 años de países como Bangladesh, Brasil, Perú, Etiopía, Namibia, Tanzania, Tailandia y también alguno europeo como Serbia y Montenegro.

En todos los casos, las mujeres que habían sido víctimas de violencia física o sexual de su pareja en las cuatro semanas anteriores se quejaban de problemas de salud específicos como dificultades al caminar, dolores, pérdida de memoria, mareos y secreción vaginal.

Y no sólo eso, sino que las mujeres que habían sufrido ese tipo de violencia al menos una vez en sus vidas confesaron más trastornos emocionales o tentaciones suicidas que quienes no habían tenido esas experiencias negativas.

La relación entre violencia y ese tipo de trastornos y enfermedades demostró ser independiente de la edad, la educación o la condición de solteras o casadas de las mujeres entrevistadas.

Los expertos descubrieron una estrecha vinculación entre la mala salud experimentada por las mujeres en las cuatro semanas anteriores a ser entrevistadas y sus experiencias de violencia doméstica, que podían remontarse a mucho más atrás.

Según el estudio, los efectos de la violencia pueden durar hasta mucho después del cese de la violencia física como tal.

Además de constituir una violación de los derechos humanos, el elevado índice de prevalencia de la violencia doméstica y su asociación a la mala salud, con el sufrimiento humano y los costos para los sistemas de sanidad resultantes, hacen urgente abordarla en los programas sanitarios tanto nacionales como globales, según reclaman los autores del estudio.

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