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La violencia talibán enturbia la jornada electoral en Afganistán

La participación fue del 40% en unos comicios marcados por la sospecha del fraude.

el 18 sep 2010 / 18:15 h.

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Un grupo de mujeres afganas hace cola para votar.

Millones de afganos acudieron ayer a las urnas para votar en las elecciones legislativas, pese al boicot decretado por los insurgentes talibanes, que causaron al menos 42 muertos y centenares de heridos en ataques contra colegios de todo el país. Según el único dato disponible de participación facilitado por la Comisión Electoral Independiente (IEC), la participación fue del 40%, pero esa información corresponde sólo a 4.632 de los 5.816 colegios cuya apertura estaba prevista para ayer. La IEC había establecido originalmente 6.835 colegios electorales, pero renunció con antelación a la apertura de 1.019 de ellos por razones de seguridad, y las propias autoridades afganas han reconocido que carecen de presencia en nueve distritos.

"Decir que la seguridad está garantizada son palabras mayores. Se han tomado precauciones, más que nunca, pero sigue habiendo una gran preocupación", dijo poco antes de la apertura de los colegios el jefe de la misión de la ONU en el país (Unama), Staffan de Mistura. Los colegios cerraron sus puertas a la hora fijada y la Comisión Electoral se felicitó por haber podido abrir finalmente el 92% -5.355- de los centros previstos inicialmente, pese al boicot insurgente.

Los talibanes, sin embargo, recurrieron desde primera hora a atacar con proyectiles o bloquear un total de 150 centros de votación, la mayoría en el norte y el este del país, reivindicaron los propios insurgentes en un comunicado. Al menos 42 personas murieron, entre insurgentes, civiles y personas de seguridad y 197 resultaron heridas en esos ataques, según fuentes oficiales.

El día fue festivo en Afganistán para posibilitar el voto de la población, y, al menos en Kabul, los tenderos echaron el cerrojo y fueron pocos los paseantes que se aventuraron a las calles, excepción hecha de los ubicuos miembros de las fuerzas de seguridad.

Como ya hizo el año pasado, con motivo de las elecciones presidenciales, el presidente Hamid Karzai abrió la votación por la mañana en el instituto Amani de enseñanza, cercano a su palacio.

En vista de la llamada a la violencia de los talibanes, las autoridades afganas ordenaron el despliegue de unos 250.000 efectivos de las fuerzas de seguridad, con apoyo de los 150.000 soldados internacionales desplegados en el país.
Las elecciones suponen una prueba formidable para la fiabilidad del régimen afgano, porque tienen lugar apenas un año después del fiasco de los comicios presidenciales, cuando cientos de miles de papeletas fueron anuladas tras demostrarse falsas.

En los últimos días han crecido de nuevo las voces que denuncian la impresión y compraventa de tarjetas falsas de votantes y es vox pópuli en la calle que se produjeron compras de votos en distintas regiones, aunque no hay pruebas contundentes que sustancien estas prácticas. "Esperemos que esta vez no haya fraude. Ésa es, al fin y al cabo, una de las misiones de la Comisión Electoral, que debería estar lista frente a posibles debilidades", dijo a Efe el vicepresidente afgano, Karim Khalili.

Para estas elecciones parlamentarias, las segundas desde la caída del régimen talibán, estaban llamados unos 11,4 millones de afganos, con vistas a elegir a los 249 diputados que compondrán la Cámara baja Wolesi Jirga entre los poco más de 2.500 candidatos. Los resultados no solo tardarán en llegar (los preliminares, el 8 de octubre), sino que serán difíciles de interpretar, porque casi todos los candidatos concurren como independientes.


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