La Virgen de Consolación de Utrera sólo pudo asomarse a saludar a sus fieles

La lluvia impidió la salida de la patrona para celebrar como cada año el aniversario de su coronación.

el 01 may 2011 / 20:07 h.

Tras la aciaga Semana Santa, en que la lluvia fue protagonista, el mes de mayo comenzó ayer en Utrera de la misma forma. La inestabilidad meteorológica marcó una jornada en la que los devotos de la Virgen de Consolación se quedaron con las ganas de poder contemplar a la patrona utrerana recorriendo el paseo y el parque que llevan su nombre.


Pasaban unos 15 minutos de las siete de la tarde -hora prevista para la salida- cuando el hermano mayor, Juan Manzano, comunicaba al abarrotado santuario que preside la del barquito en la mano que este año el cortejo no podía salir a la calle como es lo habitual desde hace algo menos de 50 años. Es el tiempo en el que Utrera lleva conmemorando que, tal día como ayer, en 1964, la Virgen era coronada canónicamente de manos del entonces cardenal de Sevilla, Bueno Monreal.

Sin embargo, esta decepción se vio consolada, al menos, cuando se conoció que el paso procesional recorrería el interior del templo para asomarse al exterior y saludar al pueblo. Muchas personas llenaron cada centímetro de la iglesia, así como el entorno del santuario, para poder contemplar a la mayor devoción de la ciudad. Los aplausos y los vivas en su honor se repitieron durante el tiempo en que duró este acto, contando igualmente con el acompañamiento de la Asociación Musical Utrerana.

La adaptación para marcha de la archiconocida Plegaria a la Virgen de Consolación, que tan popular hiciera el cantaor utrerano Enrique Montoya, marcó los primeros instantes de esta efímera procesión. Mientras, la emoción recorría el rostro de muchas de las personas allí congregadas, vecinos de Utrera, pero también numerosos foráneos que acudieron hasta el municipio.

En el atrio del santuario, las hermandades de penitencia, gloria y sacramentales de la localidad hicieron, con sus estandartes y varas, un pasillo a la Virgen, sumándose también la sevillana Hermandad de la Sed, a la que le unen lazos de hermanamiento con la de la patrona utrerana.

Tras el rápido saludo a los fieles, ya de vuelta en el interior del templo, los congregados procedieron al rezo de un rosario.

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