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La voz de la experiencia en crisis

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, desgrana en Sevilla las recetas de su gobierno ante la crisis de deuda que sufrió el país similar a la actual europea. Defendió vías alternativas frente a "paradigmas incuestionables"

el 15 nov 2012 / 21:32 h.

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El presidente de Ecuador, Rafael Correa, durante su conferencia en la UPO
"No vengo a decir cómo salir de la crisis sino a exponer la experiencia de Ecuador y si de ella España y Europa pueden sacar alguna lección, bienvenida sea, porque en Latinoamérica tenemos experiencia en afrontar crisis de deuda. Nacimos endeudados, para independizarnos de España nos prestó dinero su rival, Inglaterra, y acabamos de pagarles en los años 70". Así inició el presidente ecuatoriano Rafael Correa su conferencia en la Universidad Pablo de Olavide ante un público entregado, a tenor de los aplausos con los que le recibió en pie.

 

Sin varitas mágicas, defendió recetas más allá de la austeridad y un presupuesto orientado a pagar deuda por encima de todo. Desmontó, e instó a desmontar a los jóvenes -una representante del Movimiento de Acción Estudiantil abrió el acto-, paradigmas "incuestionables" como que "los mercados se regulen solitos", que "el objetivo de la economía sea el control inflacionario y no el bienestar de los ciudadanos", que "se satanice el gasto público que lo que tiene que ser es responsable" o que los bancos centrales tengan que ser autónomos - "ha de haber una coordinación con el Gobierno"- y que sea preciso el tutelaje de organismos internacionales financieros como el FMI o el Banco Mundial que "no piensan en cómo afrontar los problemas del país sino en cómo pagar la deuda, no nos representan". Y reivindicó el papel de los políticos por encima de los tecnócratas que "pueden tener conflictos de intereses":"Primero hay que decidir hacia dónde tender el puente y luego los técnicos harán el puente".

Correa, que ayer se entrevistó con el presidente andaluz, José Antonio Griñán, y el alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, durante su paso por la ciudad antes de asistir a la Cumbre Iberoamericana de Cádiz, llegó a la presidencia en 2007 -hace unos días anunció que se presentará a la reelección en febrero de 2013- tras dos años como ministro de Economía después de la caída del gobierno de Jamil Mahuad forzada en parte por los "indignados" ecuatorianos, Los forajidos, tras la grave crisis del país en 1999. Una crisis cuya cronología guarda similitudes con la europea. Tras un boom petrolero a finales de los 70 (léase en Europa burbuja inmobiliaria de los 90), a los bancos les sobraba liquidez que lejos de invertir en industria interior y creación de empleo, impulsados por la "teoría del endeudamiento agresivo" del FMI y el BM, destinaron a una economía especulativa que "explota" en 1982. Un Ecuador sobreendeudado se pasó los 80 pagando una deuda que cada vez crecía más por los intereses y los préstamos de organismos internacionales. Todo iba a pagar deuda, cada vez con más ajustes. La "mala gestión" estatal de la crisis dio pie a un neoliberalismo que propugnaba la flexibilización laboral en aras de la competitividad y privatizaciones como solución a todos los males. "Como el Estado había fracasado, Latinoamérica se va al otro extremo". Se limitó por ley el gasto público salvo para pagar deuda (aquí PSOE y PP fijaron en la Constitución un techo de déficit) o se creó una ley por la que el Estado garantizaba el 100% de los depósitos de un banco si quebraba, lo que "incentivó" la quiebra de 16. En 1999 llegó el "colapso": hubo corralito, la moneda nacional se cambió por el dolar y los ecuatorianos perdieron el 60% de sus ahorros y dos millones emigraron. Sus remesas eran la principal fuente de ingresos, por encima del petróleo. Correa agradeció a España su acogida a estos emigrantes (2.566 viven en Sevilla, la tercera comunidad sudamericana más numerosa).

En 2005 llegó a la presidencia Alianza País. Entre sus recetas, quitar autonomía al Banco Central, más inversión pública, mejor recaudación sin subir impuestos, renegociar los contratos petroleros, prohibir financiar servicios básicos con endeudamiento exterior -solo permitido para grandes infraestructuras o proyectos de desarrollo-, "socializar las ganancias" de los bancos con impuestos sobre éstas, limitar los sueldos de sus directivos o prohibir que posean medios de comunicación u otras empresas. Y la dación en pago que ahora se impulsa en España, una reforma legal que Correa hizo "cuando hace unos meses vine a España, hablé con Rajoy de que era una barbaridad que entregando el piso no se saldara la deuda y al volver a Ecuador mis asesores me dijeron que allí era igual".

La asignatura pendiente es la depuración de responsabilidades, por la que le preguntó el catedrático de Economía Juan Torres. Ecuador incautó bienes a banqueros, entre ellos televisiones, y el expresidente Mahuad tiene procesos abiertos "pero EEUU se niega a extraditarlo". Para Correa "sí se deben establecer responsabilidades. En Ecuador hubo ministros que renunciaron a que prescribiera deuda siendo tenedores de ésta y no quiero inmiscuirme en asuntos de España pero que alguien se suicidara por perder su casa sería intolerable en Ecuador, alguien tiene que pagar por ello".

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