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La vuelta a casa de 16 'murillos' exiliados desde el expolio francés

Los Venerables reúne obras que el canónigo Justino de Neve encargó al pintor para iglesias y el hospital.

el 08 oct 2012 / 11:26 h.

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Ver reunidas 16 obras del genio barroco Bartolomé Esteban Murillo hoy dispersas por museos de media Europa ya es un lujo, pero poder verlas en la ciudad en la que fueron creadas y algunas de ellas en el mismo espacio para el que fueron concebidas y del que llevan dos siglos ausentes por obra y gracia del expolio napoleónico es "devolver a Sevilla parte de su propia alma". Así lo entiende el principal artífice de la exposición Murillo y Justino de Neve. El arte de la amistad, el director adjunto de conservación del Museo del Prado, Gabriel Finaldi, para quien la muestra que comisaria -fruto de la colaboración entre la pinacoteca madrileña, la Fundación Focus Abengoa y la Galería Dulwich de Londres- ha sido su gran proyecto desde que llegó al Prado hace diez años.

Desde hoy y hasta el próximo 20 de enero, el Hospital de los Venerables, sede de la Fundación Focus, acoge 16 obras que el canónigo de la Catedral Justino de Neve encargó a Murillo para el templo catedralicio, la reconstrucción de la iglesia de Santa María la Blanca y el propio hospital que fundó, junto a otros ilustres personajes sevillanos de finales del siglo XVII, para dar cobijo a los Venerables Sacerdotes que al final de su carrera eclesiástica malvivían mendicantes por las calles de una Sevilla, como ahora, en plena crisis.

Es a este edificio barroco en pleno barrio de Santa Cruz al que, gracias a esta iniciativa, han vuelto el retrato que Murillo hizo a De Neve (hoy en la National Gallery de Londres) en agradecimiento por sus encargos -y que éste dejó en su testamento al Hospital de los Venerables para que rezaran por su alma-; el lienzo encargado para el refectorio del hospital Niño Jesús repartiendo pan a los sacerdotes (actualmente en Budapest);_la obra San Pedro arrepentido, a la que se había perdido la pista y que el comisario Finaldo ha hallado en una colección privada en el extranjero cuyo propietario accedió in extremis a prestarlo para la muestra; y la Inmaculada de los Venerables Sacerdotes, pintada como el anterior para la iglesia del hospital y que 200 años después vuelve a lucir en el marco ideado para complementarla y que ha esperado durante todo este tiempo en el mismo lugar el regreso de la tela que allá por 1813 le arrancara el mariscal Soult y que el Prado recuperó para España en 1940 fruto de un intercambio de obras con el Louvre (que se lo compró a Soult por una cifra récord en su día).

El que fuera general de los ejércitos franceses en el Sur de España durante la invasión napoleónica también se llevó a Francia las obras en forma de arco de medio punto encargadas a Murillo para decorar los lunetos de la Iglesia de Santa María la Blanca El triunfo de la Eucaristía (hoy en la Colección Faringdon de Inglaterra), la Inmaculada Concepción venerada por un grupo de fieles entre los que aparece retratado Justino de Neve (que sigue en el Louvre), y las dos grandes obras sobre La Fundación de Santa María Maggiore de Roma. El sueño del patricio Juan, de los que en Sevilla solo se exhiben uno (hoy en el Prado fruto del mismo intercambio con el Louvre que la Inmaculada).

El resto de las pinturas exhibidas formaron parte de la colección particular que el canónigo, hombre culto y amante del arte vinculado a la práctica religiosa, encargó a su amigo y artista para su colección particular, en la que llegó a atesorar 160 obras -además de una importante biblioteca-, entre ellas 18 murillos, que a su muerte legó a instituciones como los Venerables desde donde se fueron dispersando. Y por último, se muestra un autorretrato que el pintor hizo para sus hijos (hoy en la National Gallery) y la única de las obras exhibidas que permanece en Sevilla, El bautismo de Cristo, que De Neve encargó a Murillo durante su etapa como mayordomo de fábrica de la Catedral -encargado del mantenimiento del templo- para la capilla de San Antonio, al igual que le encargó la decoración de la Sala Capitular.

La exposición llega a Sevilla tras su paso este verano por el Prado, donde compartió protagonismo con la dedicada a Rafael, un duelo de genios que atrajo más de 400.000 visitas, según reveló ayer el director del Prado, Miguel Zugaga, quien reconoció que en la capital hispalense la muestra "tiene un carácter más nostálgico y permite una comprensión más cabal del sentido de cada una de estas obras". Tras Sevilla viajará, entre febrero y mayo de 2013, a la Galería Dulwich de Londres, coorganizadora de la muestra con el Prado y Focus Abengoa cuya directora, Anabel Morillo, destacó que esta exposición supone "uno de los momentos más simbólicos de la historia" de la Fundación y admitió que ver reunidas estas obras en los Venerables, y sobre todo, la Inmaculada en su sitio, provoca "sentimientos indescriptibles". Focus organizará un ciclo de conferencias a cargo del comisario (del 19 al 21 de noviembre) y conciertos de órgano del 12 al 14 de noviembre como actividades complementarias.

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