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La vuelta a Europa en 33 oficios

Jan Lachner, un joven ingeniero aeronáutico frances, recorre la UE para trabajar una semana en oficios típicos de cada país. En España ha elegido ser profesor de flamenco en Sevilla.

el 13 dic 2011 / 21:00 h.

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Jan aprende de la mano de Carmen de Torres a bailar flamenco para convertirse, por un día, en profesor de su escuela
No corren buenos tiempos para la UE. En plena crisis económica, el primer ministro británico David Cameron se declara abiertamente antieruopeísta y el tándem germanofrancés Merkel-Sarkozy apuestan por una Europa a dos velocidades. Haría bien Von Rompuy en buscarse un embajador del proyecto europeo y hay un joven parisino, para más inri medio alemán y de profesión ingeniero aeronáutico -una industria que aglutina a varios países para proyectos como el A-400M-, que está haciendo méritos. Jan Lachner, 24 años, se define como un "convencido europeísta" y tras terminar su carrera y trabajar de lo suyo en EADS-Astrium, Lufthansa Technik, Rolls Royce o Snecma, decidió que quería cambiar no le "gustaba demasiado" y que su verdadera vocación es viajar y "conocer gente distinta y aprender varios trabajos".

 

Dicho y hecho. Lo dejó todo y durante diez meses se dedicó exclusivamente a buscar empresas en 33 países europeos dedicadas a una actividad "típica" de cada uno para ofrecerse a trabajar una semana en cada sitio. El periplo comenzó hace tres semanas en Malta, donde fue pescador, y continuó en Chipre, en una oficina de turismo. Acaba de recalar en España y el lugar elegido es Sevilla. ¿Para hacer qué? Ni más ni menos que convertirse en profesor de flamenco. Ayer dio su segunda clase en la escuela de Carmen de Torres en Castilleja de la Cuesta, con la que contactó hace meses por e-mail. "Y yo que me presto a todo, le dije que sí", cuenta Carmen, que reconoce que Jan -al que incluso han equipado con los botos de un bailaor profesional- "no es torpe", aunque "con los avanzados sudó un rato". El jueves será Jan quien lleve la clase, pero ya es la estrella de la escuela. "Los alumnos se parten de risa con él, es muy gracioso".

¿Y todo esto por qué?. La respuesta de Jan desarma: "¿Y por qué no?" Su intención es poner en valor la posibilidad que tienen los miles de europeos de trabajar en distintos países y adquirir experiencias variopintas, gracias a la libre circulación de mano de obra, y demostrar que, con sus peculiaridades "hay que estar todos unidos". La siguiente pregunta es ¿quién costea esto? Ahí la cosa es más complicada. Jan viaja normalmente en coche y se aloja en casa de anfitriones locales con los que ha contactado a través de una red de couchsurfing, personas que ofrecen hospedaje gratis a cambio de la experiencia de conocer gente distinta, aprender un idioma e intercambiar experiencias con gente de otras culturas. "Es la forma más barata de viajar", dice Jan. En Sevilla se queda en casa de una pareja que vive en Tomares, "él es francés y ella ecuatoriana y están vinculados al mundo del rock, lo cual es un contraste simpático con el flamenco".

Pese a todo, Jan ha calculado que los ocho meses que prevé estar viajando le costarán 22.000 euros. Ha recaudado unos 7.000 entre ayudas de las instituciones públicas de su pueblo (Clichy) y patrocinadores privados como Interrail, la editorial de guías Hachette o Trenkwalder, una empresa austriaca de búsqueda de empleo en la UE.

Las empresas que le emplean, dice, ganan publicidad en su facebook y la web del proyecto, además de "una mano de obra entusiasta y con ganas de aprender". Tiene cerrados contratos en un pub irlandés, un taller italiano de vidrio, una inmobiliaria en Luxemburgo, un zoo en Estonia, una fábrica de cerveza checa, una granja rumana y una eólica en Dinamarca. Están pendientes trabajos de arqueólogo en Grecia o en una fábrica de corcho portuguesa. Curiosamente, de Francia, Alemania o Reino Unido no le han contestado aún.

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