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La xenofobia no cala en España

Ni la crisis ni las campañas políticas acentúan la percepción negativa de la inmigración.

el 22 nov 2010 / 13:03 h.

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La crisis económica -ni las campañas políticas ante la cercanía electoral- ha acentuado percepciones negativas de los españoles hacia la inmigración. Es la principal conclusión de la encuesta elaborada por la Fundación Bertelsmann sobre La percepción de los españoles sobre la diversidad y la inmigración.

El 65% de la población rechaza la expulsión de los extranjeros en paro durante mucho tiempo y el 68% defiende que los foráneos mantengan sus costumbres si no entran en conflicto con las autóctonas.

El documento, presentado ayer en Madrid en el marco del V Congreso Diálogo y Acción, bajo la dirección de Fernando Vallespín, ex presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), refleja que la crisis "no ha acentuado las percepciones negativas de los españoles hacia la inmigración que llega a España". Sin embargo, admitió que existen opiniones "ocultas" contrarias a la inmigración, pues "no son presentables" desde una perspectiva moral. La encuesta fue efectuada telefónicamente, de manera aleatoria y toda España en octubre, entre 800 personas.

En opinión de Vallespín, España vive "un momento de estancamiento" con respecto a este fenómeno ya que "no se percibe un cambio sustantivo en la opinión de los españoles" relativo a este tema. "Los españoles ven la inmigración como algo normal. Se ha integrado la inmigración como un fenómeno globalizado y habitual", señaló. Así, mientras que el 63% de los españoles decía tener contacto con los inmigrantes en 2005, el porcentaje se eleva hasta el 85% en la encuesta de este año. Además, un 89% de los encuestados se muestra a favor de la inmigración al suscribir que "toda persona debería tener la libertad de vivir y trabajar en cualquier país, aunque no fuera el suyo".

"Los derechos cívicos son los que mejor van a integrar a los inmigrantes", afirmó Vallespín. A modo de ejemplo, el experto destacó el apoyo mayoritario que suscitan aspectos como el acceso a la educación pública (97%), la asistencia sanitaria gratuita (91%), obtener un puesto de trabajo en igualdad de condiciones (92%), cobrar un subsidio (93,5%), obtener la nacionalidad española (86%) o votar en las elecciones municipales (83,2%). Sin embargo, cerca de la mitad (48%) piensa que los inmigrantes reciben del Estado más o mucho más de lo que aportan.

En el capítulo de la educación, los encuestados afirman que les importa poco (83%) o nada (66%) que sus hijos compartan clases con alumnos de origen extranjero. En la misma línea, un 73% apunta que la presencia de hijos de inmigrantes en la escuela "es enriquecedora para el conjunto de los alumnos y no empeora la calidad de la educación". No obstante, el 64% opina que los españoles deben tener preferencia al elegir centro educativo.

En cuanto a los aspectos negativos que refleja el estudio, el 67% de la población considera "elevado" el número actual de inmigrantes censados en España -la población extranjera supone el 12,2% del total de habitantes, un total de 5,7 millones de personas- y un 72% de los ciudadanos ve con "preocupación" el tema de la inmigración. Además, un 31% es partidario de la expulsión de aquellos inmigrantes que se han quedado sin trabajo y permanecen "en el paro durante mucho tiempo", aunque un 65% se opone a su expulsión.

La inmigración tiene su efecto en la política. Un 65% de los encuestados tiene "muy en cuenta" las propuestas de los partidos sobre "cómo actuar con los inmigrantes legales", mientras que un 58% se interesa "mucho" por las propuestas "en relación con los inmigrantes ilegales". Vallespín subrayó que "estos porcentajes no alcanzan el nivel de otros asuntos más decisivos en la intención de voto, como las políticas de sanidad (81%), educación (78%) o económica (72%)".

El estudio también constata diferentes opiniones en función de la ideología política. A la vista de los datos y el perfil sociológico de los entrevistados, el director de la encuesta indicó que los más escépticos ante la inmigración son las personas mayores, el centro-derecha y las clases media-baja y baja porque éstas "compiten" con los extranjeros por servicios sociales y trabajo. En cualquier caso, Vallespín cree que la utilización de la inmigración como un asunto político es "un error" y aclaró que las opiniones no se pueden extrapolar a localidades específicas. "El resultado sería diferente según la comunidad autónoma. De todos modos, los problemas específicos de localidades concretas no se pueden trasladar a nivel general", insistió el ex presidente del CIS.


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