La Xunta copia los deberes a la Junta

Habitualmente es el Gobierno de Alberto Núñez Feijóo (PP) quien menciona a Griñán y a Andalucía para rebatir a los partidos de la oposición cuando éstos critican sus medidas.

el 14 abr 2013 / 01:00 h.

El Parlamento gallego ha sido escenario esta semana del debate de totalidad de la Ley de Universidades y, de soslayo, se ha colado la Junta de Andalucía. Los cronistas políticos gallegos coinciden en que José Antonio Griñán es, con diferencia, el nombre del político no gallego que más veces aparece citado en el diario de sesiones. Habitualmente es el Gobierno de Alberto Núñez Feijóo (PP) quien menciona a Griñán y a Andalucía para rebatir a los partidos de la oposición cuando éstos critican sus medidas. ¿Y usted qué modelo de empleo defiende, el andaluz, que tiene la tasa de paro más alta de España? “La Xunta actúa como oposición de la oposición. Se compara constantemente con Andalucía para censurar cualquier propuesta de los otros grupos”, explican desde el partido socialista (PSdeG). Pero el lunes pasado se invirtieron las tornas, y fue la oposición –el grupo Alternativa Galega de Esquerda (AGE)– quien acusó a la Xunta de hacer “un vulgar plagio a la baja” de la Ley Andaluza de Universidades (LAU), “un gesto chapucero y lamentable más propio del rincón del vago que de un Gobierno. Por menos han dimitido ministros en Alemania”, dijo el portavoz de AGE, Ramón Vázquez. La norma que regula la política universitaria andaluza data de 2003, pero es la modificación aprobada en el Parlamento en 2011 la que guarda bastantes similitudes con la gallega. Vázquez se tomó la molestia de comparar ambas leyes, página a página, y durante el debate denunció que 36 artículos (un tercio del total), 111 epígrafes y la estructura de proyecto de ley eran “un calco” del texto que aprobó la Cámara andaluza en 2011 con los votos de PSOE-A y PP-A, y el rechazo de IU. “Han mantenido la estructura, pero cambiado el orden de los artículos”, asegura. El objetivo básico de la modificación de la LAU fue adaptar la norma a los escenarios del Espacio Europeo de Educación Superior y del Espacio Europeo de Investigación. También se introdujeron cambios regulados en la legislación estatal en los ámbitos universitario, científico-tecnológico y de la innovación y la economía sostenible. La verdad es que el plan de Bolonia, que unifica la política universitaria europea, restringió mucho las competencias autonómicas en esta materia. No obstante, el Gobierno andaluz aprovechó para insertar otros apartados de ámbito regional en la ley, aspectos que fueron polémicos. Por ejemplo, amplió el papel fiscalizador y de inspección de la Consejería de Economía sobre las universidades, reguló las sanciones contra el fraude de títulos universitarios en academias pirata, restringió la publicidad de cursos en los medios de comunicación y abrió la puerta a la creación de universidades privadas [ya está aprobada la Universidad Loyola en Sevilla]. El grupo parlamentario de IU (hoy socio de Gobierno del PSOE) acusó a Griñán de impulsar una “ley mercantilista y tecnócrata”, que ponía la Universidad a los pies de los caballos empresariales. Paradójicamente, los socialistas gallegos le han hecho la misma crítica al Gobierno de Núñez Feijóo y han presentado una enmienda a la totalidad, acusando a la Xunta de aprobar una ley sin financiación que asfixiará económicamente a los rectores. “El PSOE gallego tiene un problema de coherencia, está enmendando una ley que es casi e la misma que ellos diseñaron y aprobaron en Andalucía”, advierte Vázquez. En su momento, el PP A también utilizó las críticas a la falta de financiación que ahora usan los socialistas gallegos, aunque al final votó a favor de la LAU. Las contradicciones propias del Estado de las Autonomías, dicen. El PP gallego cuenta con mayoría absoluta y el lunes logró sacar adelante el proyecto de ley universitaria, driblando las tres enmiendas de devolución presentadas por PSdeG, BNG y AGE. El consejero gallego de Educación, que defendió el texto normativo en el Parlamento, no respondió durante el debate a las acusaciones de plagio. Una hora después su departamento emitió una nota para explicar que “las similitudes entre la ley andaluza y la gallega se deben a que ambas recogen y respetan la normativa básica estatal en materia de universidades”. “No se puede hablar de copia”, concluyen. Al comparar los textos de las tres leyes –la estatal y las dos regionales– es cierto el volumen de similitudes qu El presidente de la Junta, José Antonio Griñán. El presidente de la Junta, José Antonio Griñán. e aparece en el margen competencial de las comunidades. Andalu15004601cía exprimió su autonomía para regular sobre los requisitos para abrir universidades privadas en la región, la regulación sobre la publicidad de títulos académicos o las condiciones para formar institutos de investigación entra varias universidades. En estos aspectos, hay párrafos, artículos, apartados y páginas idénticas. Vázquez llama la atención sobre “la imitación a la baja” y pone como ejemplo el artículo que regula el Consejo Social de Universidades, un órgano de representación y participación de la comunidad universitaria. En la norma andaluza, en el Consejo participan dos miembros de los sindicatos y dos de la patronal. La ley gallega mantiene la misma redacción, pero con dos sillas para los sindicatos y cuatro para la patronal. “La LAU es más democrática y participativa. Al menos eso podían haberlo mantenido”, dice Vázquez. También es llamativo que Andalucía regulara “la igualdad de acceso a personas con discapacidad” en centros universitarios, y Galicia eliminara esa frase del artículo.

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