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La zona azul que divide un barrio

El área de parking rotatorio en Bami no encuentra el consenso de vecinos y trabajadores. Nos dan su opinión a favor y en contra Ana Ojeda y Yolanda Álvarez.

el 09 mar 2015 / 12:00 h.

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Zona azul en Sevilla. / J.M.Espino Zona azul en Sevilla. / J.M.Espino La zona azul llegó al barrio de Bami el pasado mes de junio, y con ella llegó la polémica. Desde entonces, dos grandes corrientes de opinión trabajan para defender los intereses de cada una. Mientras unos aseguran que el barrio está mucho más tranquilo, que hay menos ruido y que el número de gorrillas ha descendido considerablemente, la otra corriente opina justamente lo contrario. Muchos de ellos se desplazan a diario a Bami porque tienen allí su puesto de trabajo, fundamentalmente en el hospital Virgen del Rocío. Antes de su puesta en marcha, el Ayuntamiento de Sevilla exponía que la zona azul nacía con el objetivo de «abrir nuevas opciones para solventar los problemas de estacionamiento y movilidad que sufre la zona, blindada por la zona azul para ahuyentar a los gorrillas». Sin embargo, desde el primer momento se pudo comprobar cómo desapareció gran parte de la dificultad a la hora de encontrar dónde dejar el coche. Ahora se puede estacionar con mucha facilidad pero eso sí, pasando por caja. Los gorrillas tampoco han desaparecido del todo ya que aparecen durante las horas que la zona azul queda desactivada. Nueve meses después, el consenso no se ha logrado. El conflicto ha llegado al Defensor del Pueblo e incluso podría llegar al Parlamento de Andalucía. Todo sea por aparcar.   OPINIÓN A FAVOR ANA OJEDA Presidenta de la Asociación de Vecinos Bami Unido Ana Ojeda, presidenta de la Asociación de Vecinos Bami Unida, lleva casi tres décadas viviendo en Bami y asegura que desde que se implantó la zona azul el pasado verano «la calidad de vida es impresionante» ya que el número de coches en el barrio, y la lógica merma de ruido y contaminación, es significante. Ojeda, que al igual que la plataforma contraria se ha reunido recientemente con el delegado de Movilidad del Ayuntamiento de Sevilla, Juan Bueno, asegura que el edil les aseguró que la zona azul «se iba a quedar así» y que incluso los vecinos de dos calles que no la tenían habían pedido a título personal que se ampliara a sus vías «porque tenían ya los coches metidos en las aceras y no pueden salir de sus casas». Ojeda también defiende la zona azul porque, asegura, «ha eliminado los gorrillas» y las personas que acuden al hospital Virgen del Rocío «pueden aparcar perfectamente cuando antes se pegaban tres horas para encontrar una plaza donde dejar el coche», explica la presidenta. Las nuevas tecnologías también permiten que se renueve la zona azul a través del teléfono móvil sin la necesidad de acudir directamente a echar monedas al parquímetro. «Son excusas los argumentos de las personas que están en contra de la zona azul», afirma. Es más, en caso de que pueda surgir la posibilidad de que el Ayuntamiento dé marcha atrás y plantee eliminarla, Ojeda ya avisa de que no se quedarán de brazos cruzados y se creará una plataforma para batallar por la continuidad. «Juan Bueno nos lo prometió y se crearía una plataforma porque, repito, la calidad de vida ahora en el barrio es impresionante», defiende la presidenta. Por último, Ojeda recuerda que son las empresas quienes deben colaborar para pagar la zona azul o el parking de sus trabajadores, y defiende que los comerciantes sí pueden lograr la misma tarjeta que los residentes. OPINIÓN EN CONTRA YOLANDA ÁLVAREZ. Portavoz de la Plataforma Contra la Zona Azul en Bami. Yolanda Álvarez es la portavoz de la Plataforma Contra la Zona Azul de Bami. Por razones laborales, es presidenta de la junta de personal del hospital Virgen del Rocío, acude todos los días a la zona y paga «entre 3,50 y 4 euros diarios» por ocho horas de aparcamiento –aproximadamente– aunque reconoce que su tarifa es reducida porque es empleada del hospital. «A una persona normal le costaría como mínimo el doble». Álvarez defiende que el censo de los vecinos de Bami suma alrededor de 4.000 personas mientras que «en el Virgen del Rocío hay 8.000 empleados», a los que hay que sumar «el resto de centros de trabajo de la zona». «Aunque existen aplicaciones móviles, no podemos siempre renovar el ticket porque estamos trabajando y además lo que creemos es que no se debe pagar por aparcar cerca de nuestro trabajo», explicó la portavoz. Álvarez también expone que recientemente se reunieron con el concejal de Movilidad del Ayuntamiento, Juan Bueno, aunque no terminó satisfecha la reunión porque el capitular «cuestionó la representatividad» de algunos de los colectivos que estaban en la reunión. Esta plataforma la componen Facua, CCOO, UGT, el Movimiento Acción Estudiantil y la Asociación por la Tasación de las Transacciones financieras y la Acción Ciudadana (Attac). «Estamos a la espera de que el Ayuntamiento haga caso a las recomendaciones del Defensor del Pueblo. Ya veremos qué responde. Si no, tendrán que informar al Parlamento andaluz en su informe anual». La portavoz argumenta que la zona azul se está cargando el comercio «porque muchas personas no van allí porque no pueden pagar y las que pagan van con prisas y solo a lo que tengan que hacer. Estamos dispuestos al diálogo pero todo esto surgió para quitar a los gorrillas y los gorillas siguen en Bami cuando no hay zona azul», lamenta Álvarez.

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