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Lamentos de peques y padres

Los horarios de adaptación para los niños esta semana dificultan la conciliación.

el 03 sep 2012 / 22:17 h.

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Unos padres dejan a sus hijos en una de las guarderías que hay en el centro de Sevilla.

"Se recomienda no alargar la despedida en la puerta y usar frases positivas como pásatelo bien o diviértete con tus compañeros". Así reza un cartel a la puerta de la guardería Tambor, en la calle Castilla, a la que acude, por segundo año consecutivo Lucía, de 19 meses, de la mano de sus padres, que han reservado unos días de vacaciones para poder acompañarla en el inicio del curso. "Hoy la recogeremos a la una y media y ya a partir de la semana que viene vendrá el tiempo completo. La verdad es que ella no tiene mucho problema", relata Macarena, su madre. También en el barrio de Triana, Cayetana, de año y medio, acude por primera vez a la escuela infantil Mickey&Minnie, aunque de entrada se va sin problemas en brazos de la monitora. "Que no te vea", dice la directora del centro, Isabel de la Chica, a su madre.

La mayoría de las escuelas infantiles establecen un periodo de adaptación y los niños comienzan por pasar apenas una hora en el centro el primer día y van aumentando progresivamente el tiempo durante esta primera semana. En Mickey&Minnie piden a los padres que llamen a la hora de dejarlos y en función de cómo estén, se quedan más o menos tiempo. "Yo no soy partidaria de generalizar, cada niño es un mundo. Los más chicos lloran más pero se calman antes, los más mayores tienen los apegos más consolidados, y más después de estar un mes con los padres", explica la directora. La madre de Cayetana reconoce que pese a ser su primer año "a la pobre la traigo a piñón desde el primer día porque trabajo, aunque llamaré. De momento se ha quedado contenta".

La estrategia pedagógica en pro del bienestar de los pequeños choca con la conciliación de la vida familiar y laboral. A las puertas de la guardería Babyluna, en la Macarena, varios padres se quejaban del sistema establecido por el centro al que ayer, los niños solo acudían para media hora -un periodo tan corto que la mayoría de los padres optaron por quedarse a esperar a la salida-, hoy irán una hora y hasta la próxima semana no harán la jornada completa.

La escena se repitió ayer en las 364 guarderías de la provincia. Niños que cruzan tímidamente el umbral de la mano de desconocidos, en su mayoría mujeres, que los reciben cariñosamente y les prometen "muchos juguetes" y "jugar con otros nenes". En el caso de los que repiten, les anuncian que dentro están sus amigos de otros años. Al otro lado de la puerta, padres y madres que confían en que no les sea muy duro y que acuden a su trabajo pendientes de llamar en un rato para ver cómo va la mañana. Y dentro, junto a los niños, trabajadores que afrontan un nuevo curso con la incertidumbre sobre los pagos de la Junta, después de que ésta saldara in extremis parte de su deuda al abonar el viernes las facturas atrasadas de mayo y junio.

"La Junta no paga, ponlo así de grande, que aquí estamos tres personas sin cobrar", denuncian las trabajadoras de la escuela infantil conveniada Virgen de la Estrella, que tienen previsto informar a los padres de su situación para que les ayuden a hacer presión. La directora de Micky&Minnie también reconoce que, pese al abono de los atrasos, afronta el curso con dudas sobre el futuro y el sector celebrará una asamblea en los próximos días. Quieren que Educación fije un calendario claro de pagos que evite nuevos retrasos y que abone agosto, en virtud de un acuerdo de 2011 que la Junta dejó sin vigor este año unilateralmente. También proponen un cambio en la fórmula de pago de forma que los padres paguen al menos parte de la mensualidad directamente a los centros, para que éstos cuenten con cierta liquidez con la que cubrir gastos. Educación ha congelado el precio público de las guarderías en 278,8 euros. El 94% de las familias reciben alguna bonificación por su renta y el 38% no paga nada.

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