Cultura

Lapido: "Acepto ser figura de culto, pero sin avemarías"

El músico granadino, que actúa en el Central el 26 de enero, regresa con ‘De sombras y sueños', donde vuelve a demostrar sus virtudes como «poeta eléctrico» sin perder esa melancolía que es su sello desde los tiempos de 091

el 26 dic 2010 / 21:18 h.

José Ignacio Lapido, un clásico vivo del rock español en plenitud de facultades.
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-¿Qué siente cuando se habla de Lapido como poeta, maestro o como figura de culto?

-Vayamos por orden. No me considero poeta en el sentido estricto del término. Creo que la poesía tiene sus reglas y sus recursos que no son exactamente iguales que los de las letras de las canciones. La letra en una canción está supeditada a la melodía, y en un poema, que se escribe para ser leído, cada lector imagina su propia cadencia. Dicho esto, también creo que una letra de rock puede tener un alto contenido poético, y en eso estamos. Lo de maestro... En fin... Si lo que yo hago puede enseñarle algo bueno a alguien, perfecto, pero no es mi intención sentar cátedra. Y lo de la figura de culto, ya lo he dicho otras veces: lo acepto con resignación siempre que ese título no lleve aparejado que me recen avemarías y me pongan velas.

-El hecho de haber estado siempre en los márgenes del gran mercado, ¿ayuda a sobrellevar estos tiempos?

-La única ventaja que tiene estar en esa situación es que cuando llega un temporal y hunde la flota, como está sucediendo ahora, no te pilla de sorpresa, puesto que tú llevabas mucho tiempo siendo un náufrago. Por lo demás, siempre se está mejor en un sitio caliente que a la intemperie.

-¿Qué cree ha ganado incorporando a un productor como Paul Grau a su trabajo?

-Creía que era el momento de que alguien ajeno a la banda y a mi música diera una opinión y aportara ideas que renovaran un poco el espectro sonoro de mis grabaciones. Paul ha cumplido esa misión respetando la esencia de las canciones.

-¿Hasta qué punto está su música más cerca de los grupos jóvenes que han aprendido de usted, que de las bandas de los 80, de sus comienzos?

-Pues... de las bandas de mis comienzos, si no me equivoco, no queda ninguna. Los Ilegales se están despidiendo ahora mismo y algunos de los demás funcionan como franquicias, con uno o dos miembros originales solamente. Yo me siento cercano a mis propios principios éticos y estéticos, porque hay bandas de ahora que me gustan y otras que me repelen, como siempre ha ocurrido.

-¿Cómo trasladará el sonido de De sombras y sueños al directo?

-De una forma natural, ya que los músicos que han grabado el disco son los mismos que me acompañan en los conciertos. Víctor Sánchez, Raúl Bernal, Popi González y Paco Solana llevan tocando conmigo desde hace bastantes años y prácticamente funcionamos como una banda. La compenetración es total y hay afinidad de gustos musicales, cosa muy importante para que lo que suene en el escenario tenga coherencia.

-De las colaboraciones de este disco, quisiera preguntarle especialmente por Miguel Ríos, que le acompaña justo en el año en que se despide de los escenarios.

-Bueno, a Miguel lo conozco desde hace mucho tiempo; él ya nos invitó a 091 a participar en un programa que presentó en televisión en los años 80 donde hacía un recorrido por la historia de la música pop española. En su último disco en estudio grabó una fabulosa versión de un tema mío y luego ha tenido la amabilidad de invitarme a participar en algunos de sus conciertos de despedida. Es un fuera de serie, como cantante y como persona. Cuando le propuse colaborar en el disco no se lo pensó ni un segundo, sin haber oído previamente la canción ni nada. Mi agradecimiento es total.

-Acaba de irse un granadino universal como Enrique Morente. ¿Qué perdemos con su marcha?

-Creo que vamos a tardar bastante tiempo en darnos cuenta de las dimensiones reales del vacío que deja el maestro. No conozco en este país un creador de sus características. Su inquietud por la búsqueda y la sencillez con lo que lo llevaba a cabo era pasmosa y eso va a ser muy difícil que se repita. Hablamos de la muerte de un gigante, no sólo del flamenco sino del arte en general.

-¿De qué está cansado -como dice una de sus nuevas canciones- José Ignacio Lapido?

-Supongo que de lo mismo que todo el mundo, de tantas cosas... menos mal que la música y el amor nos redimen de los pesares.

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