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Laporta seguirá, aunque la junta directiva le sea contraria

El presidente del Barcelona, Joan Laporta, afronta una de las juntas directivas de la entidad más explosivas de los últimos años, en la que pretende aplacar el pulso que le presentarán compañeros del consejo, que desean que dimita.

el 15 sep 2009 / 07:41 h.

El presidente del Barcelona, Joan Laporta, afronta una de las juntas directivas de la entidad más explosivas de los últimos años, en la que pretende aplacar el pulso que le presentarán compañeros del consejo, que desean que dimita.

La posición del presidente en las últimas horas ha sido de mostrar la máxima fortaleza, que se ha escenificado esta madrugada en una cena entre todos los directivos, excepto Alfons Godall, hasta las 3:00 horas en la que Laporta ha vuelto a defender su continuidad, aunque está dispuesto a negociar diversos escenarios, aunque ninguno de ellos pasa por su dimisión.

Aún así, un grupo numeroso, aunque no suficiente para hacer dimitir a Laporta (deberían presentar la renuncia media docena de directivos), está planteando un pulso a la presidencia para que el resultado del referendo de la moción de censura que resultó este domingo tenga mayor trascendencia en el equipo directivo, cuya máxima expresión cree que debería ser la renuncia al cargo del presidente.

El planteamiento inflexible que defiende este colectivo de directivos, a la cabeza del cual se encuentra Ferran Soriano y Evarist Murtra, es que Laporta ceda la presidencia a Albert Vicens i Rahola, vicepresidente primero de la entidad, para que el Barcelona encuentre estabilidad en el arranque de temporada y, así, poder frenar la fuerza contraria que generó que el 60'6% de los votos en el referendo penalizasen a la junta.

La situación en estos momentos es de nueve directivos que desean que Laporta cese en sus funciones (Albert Vicens, Marc Ingla, Ferran Soriano, Jaume Ferrer, Xavier Cambra, Clàudia Vives-Fierro, Antoni Rovira, Evarist Murtra y Josep Lluís Vilaseca), ante ocho, más el presidente, que defienden la continuidad del mandatario: Alfons Godall, Joan Boix, Alfonso Castro, Josep Cubell, Joan Franquesa, Albert Perrín, Rafael Yuste, Jacint Borrás y el propio Laporta.

A pesar de la insistencia y las recomendaciones, Laporta se niega a dimitir porque entiende que los resultados en las urnas le legitiman (no se alcanzó el 66'6% necesario para que triunfase la moción) y porque argumenta que al club no le beneficia esta crisis directiva ni que la entidad inicie un proceso electoral con el adelantamiento de comicios a la presidencia.

Con esta posición irreductible, Laporta se expone a que en la junta los directivos que han sido muy críticos con su postura en los últimos días presenten la dimisión irrevocable y la junta se reduzca considerablemente. De entrada, dos directivos ya habían presentado su dimisión antes de la moción y en la reunión de mañana refrendarán su posición. Estos son Albert Vicens y Xavier Cambra, quienes ya habían entregado su carta de renuncia hace tiempo.

A petición de Joan Laporta la casi totalidad de los directivos, excepto Godall, se reunió en el domicilio particular del tesorero del club, Joan Boix, quien tiene un piso en el Passeig de Gràcia de Barcelona. El directivo, que se encontraba en Olot, se desplazó a Barcelona para brindar su vivienda al encuentro de sus compañeros de junta.

En la reunión, Laporta pudo escuchar de todos los asistentes las posiciones que tenían ante la crisis generada por los resultados del referendo del domingo, después de que quedase algo descolgado de lo que se estaba cociendo en Barcelona mientras él se encontraba en Suiza. De hecho, cuando Laporta conoció que casi una decena de sus compañeros le querían presentar un pulso de poder, para empujarlo fuera del club, el presidente barcelonista solicitó a todos una reunión de urgencia.

A pesar del largo encuentro, no se concretó ninguna posición y sí, en cambio, se dibujaron diversos escenarios por parte de los directivos favorables a Laporta, pero en ninguno de ellos que el presidente abandonaran el mando, hecho que no contentó a algunos de los reunidos, incluso a los que le dan apoyo, ya que el presidente no mostró ninguna fisura y llegó a presentar posibles sustitutos, sin catarlos, para ocupar las vacantes que se podrían producir.

Algunos de los directivos que aseguran que se "inmolarán" con el presidente hasta donde haga falta, no acabaron la noche convencidos de la actitud de Laporta y la firmeza de su posición, ya que en ningún momento fue crítico con la situación que vive el club tras el referendo.

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