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Las acusaciones sin pruebas del PP municipal

El grupo del PP en el Ayuntamiento de Sevilla ha elevado los niveles de crispación en la Plaza Nueva con su actuación en el Pleno de ayer. Los debates de cualquier sesión plenaria vienen marcados por la fogosidad de las alocuciones de unos y otros y se entiende que haya acusaciones de tono agrio, pero siempre con ciertos límites que conviene no rebasar.

el 16 sep 2009 / 00:17 h.

El grupo del PP en el Ayuntamiento de Sevilla ha elevado los niveles de crispación en la Plaza Nueva con su actuación en el Pleno de ayer. Los debates de cualquier sesión plenaria vienen marcados por la fogosidad de las alocuciones de unos y otros y se entiende que haya acusaciones de tono agrio, pero siempre con ciertos límites que conviene no rebasar. Ayer, en esta misma sesión, un concejal del PP, Gregorio Serrano, llegó a decir que por su despacho han pasado muchos empresarios a decirle que han tenido que pagar comisiones para contratar con la corporación. Pues bien, eso es un delito y lo que tenía que haber hecho este edil es ponerlo en conocimiento de la autoridad competente y denunciarlo en el juzgado más cercano, pues se trata de una conducta tipificada en el Código Penal y acarrea penas por cohecho y por prevaricación. El asunto es de tal gravedad que se comprende poco que se haga una declaración de este calibre como quien hace un comentario en la calle. Sus palabras quedan recogidas en las actas del Pleno y dejan en los archivos una denuncia sobre comisiones ilegales que mancha la imagen de la corporación municipal y, en este caso, hacen temer que el PP emprenda una carrera por hacer aún más irrespirable la vida municipal. Se sobreentiende que los populares poseerán pruebas que avalen su acusación. En caso contrario, deberían reflexionar sobre el daño que se hace a la institución y admitir que no todo vale en la trifulca política. Al alcalde claro que se le puede criticar con insistencia en el ejercicio de la oposición, pero con el cuidado de no traspasar líneas inadmisibles. Algo que, por cierto, también se le olvidó ayer al PP cuando insinuó un supuesto trato de favor al alcalde para que se acelerara una obra que se estaba haciendo en su calle. Igual que con la acusación de las comisiones, tampoco aportó pruebas, pero sí que le sirvió para deslizar una vez más una sombra de corrupción que luego se amplifica sin mayores comprobaciones.

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